sábado, 22 de septiembre de 2012

For Security Reasons

Definición de seguridad según la RAE
 


Jurídica.f. Cualidad del ordenamiento jurídico, que implica la certeza de sus normas y, consiguientemente, la previsibilidad de su aplicación. En España es un principio constitucional.
 de ~. 1. loc. adj. Dicho de un ramo de la Administración Pública: Cuyo fin es el de velar por la seguridad de los ciudadanos. Agente de seguridad.

Definición de security según Oxford Dictionary
The state of being free from danger or threat.  

The safety of a state or organization against criminal activity such as terrorism, theft, or espionage.

The state of feeling safe, stable, and free from fear or anxiety.

For security reasons, he visto a madres llorando por tener que dejar a sus hijos de 4 y 7 años al otro lado del check point. For security reasons, los israelíes apuntan con metralletas de alta tecnología a campesinos y niños armados con su burro y alpargatas. For security reasons, se expropian tierras a agricultores resignados a ver su terreno yermo. For security reasons, en una tierra tan fértil, se priva de una gran parte de recursos tan importantes para sobrevivir: agua, agricultura…For security reasons se tortura, encarcela (muchas detenciones administrativas pueden desembocar en años de prisión sin juicio previo), se detiene a niños que también sufren humillaciones impuestas por un pueblo tan bien enseñado a odiar. For security reasons se separan familias haciendo casi inviable su encuentro. For security reasons se dispara a hombres y mujeres inocentes delante de sus hijos. For security reasons se humilla a viajeros sospechosos de interesarse por Palestina. For security reasons se priva de visitar el mar y acceder a Jerusalén. For security reasons se devora a un pueblo culpable de haber nacido en la tierra prometida. For security reasons la diáspora Palestina crece. For security reasons el muro se extiende sin cesar. For security reasons los colonos israelíes se instalan en tierra palestina y lanzan basura a sus vecinos. For security reasons los residuos contaminantes se desvían a zona palestina. For security reasons se entierra a hombres en vida. Hombres y mujeres vitales y luchadores. Un pueblo mutilado que sufre el cáncer de la ocupación. Un pueblo con ansia de contar, reír y luchar. El pueblo de Issa (que nos cuidó como un padre), de Fayed (infatigable narrador), de Nadia (que regresará a apoyar a su pueblo palestino cuando termine sus estudios de medicina en Alemania), de Katya (con su risa contagiosa), de Hassan (quien vive como si solo existiera hoy), de los miembros del teatro de la libertad, de la familia de la Tent of Nations, de los activistas del centro de abogacía, de los habitantes de los campos de refugiados, del comité de mujeres, de los miembros del Wealth Work Committee (especialmente Juani cuyo gran pecado fue casarse con un hombre palestino), de los niños del grupo folclórico del campo de refugiados de Nablus. El pueblo de tantas personas anónimas que se levantan cada día sin saber si su espacio retrocederá aún más.

Me hubiese gustado ilustrar este texto con imágenes, pero fueron eliminadas de las cámaras y enviadas a España para evitar que fuesen borradas por el personal en el aeropuerto de Tel Aviv for security reasons. Mientras llegan, seguiremos alimentado este espacio. Ya no cabe otra forma de actuar;  ignorar lo visto y oído es una forma de matar.

Luisa Coque

viernes, 21 de septiembre de 2012

Entrevista en Radio Vitoria (EiTB)

El programa "Más Vale Tarde", con el que colaboro en labores musicales, me ha entrevistado para contar la experiencia del viaje a Palestina. Ahí, durante unos veinte minutos, he contado algunas de las impresiones personales durante la visita a Territorios Ocupados y hemos escuchado los testimonios de los Health Work Committees, de la asociación Addameer (representación de presos palestinos), así como el sonido de los controles militares dentro de la ciudad de Hebrón o las dificultades de acceso a sus tierras de los agricultores palestinos.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Una (breve) aproximación a la música palestina

En mi sección musical dentro del programa "Más Vale Tarde" de Radio Vitoria (EiTB) presenté el martes la música de Jadal Group y a una de las formaciones con más proyección internacional, el trío de intérpretes de oud formado por los hermanos Joubran. Breves pinceladas que ampliaré próximamente en este blog con, por ejemplo, una entrevista a Wasim Qassis, del grupo Jadal.

martes, 18 de septiembre de 2012

El Al, compañía israelí de violación


Se sorprende Lucía del celo con que preservo de la indiscreción mi vida privada. Ella, que lo sabe casi todo. Conforme más se desparraman las vísceras íntimas del personal en el mundo digital, más precavido soy al respecto. No es una reacción frente a la modernización (yo, que vivo en ella por necesidad), es simple respeto a uno mismo y a las personas que dan vida a ese ámbito privado.

Hace unos días, en uno de esos raros zapeos televisivos que me concedo, la televisión pública española daba “noticia” de una fotografía que una conocida cantante (¿?) pop había publicado en la red. La “particularidad” radicaba en que era (presuntamente) una fotografía que se había realizado ella misma recién levantada de la cama (no se lo cree ni ella), ese momento en que se es menos reconocible incluso para uno mismo (o quizá el momento donde más reconocibles resultamos y, por lo tanto, más nos detestamos). Más allá del ridículo de que algo así ocupe a un medio de comunicación (más si cabe, público), ¿por qué habría de interesarnos la pose de nadie en semejante coyuntura? Quizá podamos fantasear sobre ello pero las fantasías, una vez violada su categoría de abstracción imaginaria, suelen desvanecerse con la misma apatía de un cuerpo después de culminar el sexo.

¿Sueñan, fantasean y se masturban los disciplinados currelas de El Al con las vidas privadas que roban a sus clientes? Puede que acaben tan hastiados como el barman que tiene que soportar los reproches de vidas ajenas, todas tan insoportablemente comunes. Tal vez en el plus de esa misión patriótica, de esa avanzadilla militar en el extranjero con la colonización de los aeropuertos, encuentren el grado de excitación necesaria para mantener activa la tensión laboral y, por ende, íntima. ¿Nos imaginaría en plena faena a Lucía y a mí ese cuerpo de apariencia femenina embutido en el disfraz de azafata de avión que trataba de sonsacar nuestras presuntas contradicciones?

Con dos o tres esputos inquisitoriales logró saber que llevábamos juntos tres años, uno compartiendo piso. Lástima que fuera mentira. Yo, que soy tan malo en la mentira, fui premiado con un proceso “normal” de facturación y acceso al avión. Sin embargo, otro cuerpo de apariencia femenina, esta vez en Tel Aviv, me castigó con la retención del pasaporte pese haber dicho la verdad: el nombre de mi padre y de mi abuelo paterno.

Ha calado tan hondo el discurso del miedo en nuestra sociedad que aceptamos desnudar nuestra intimidad mental y física (este segundo premio no me fue concedido – sí a otras compañeras de viaje - por el amable y severo personal israelí) en nombre de una seguridad que devora lo poco de nosotros que permanece incógnito para los demás. ¿En calidad de qué, con el permiso de quién, bajo qué concepto, debo nadie contestar sobre su vida privada por “motivos de seguridad”? ¿Qué derecho tiene El Al de interrogar en suelo extranjero cuando ni siquiera se ha llegado todavía al mostrador de facturación?

¿Me puede mostrar una foto de su pareja recién levantada que demuestre que son, en verdad, pareja?  

Todo llegará. Todo sea por "motivos de seguridad". ¡Que vuele Chenoa!

© Carlos Pérez Cruz

lunes, 17 de septiembre de 2012

Todos los caminos están cerrados (Programa 1)

Contenidos del primer programa de Todos los caminos están cerrados: 

Los controles de seguridad de El Al (compañía aérea israelí) en los aeropuertos de Barajas (Madrid) y Ben Gurion (Tel Aviv). La llegada a Beit Sahour (área de Belén). La división de los terrenos agrícolas de Issa por el muro israelí. Reunión con Juani en los Health Work Committees (Comités de trabajo para la salud) de Beit Sahour. La música del conflicto: Tom Waits.



Imágenes asociadas:

Nos damos de bruces con el muro que Israel tiene plantado en medio de la ciudad de Belén. Una mole grosera, agresiva e invasiva con aire carcelario que ensombrece el paisaje y lo oprime. Desde el lado palestino se asume como un lienzo en el que escribir lemas de lucha y libertad y en el que dibujar la esperanza. Una vez más hay quien del horror crea belleza. (Fotografía: Bárbara Gras)


El primero de los terrenos de Issa está situado bajo un puente sobre el que discurre una carretera de acceso a Jerusalén. El terreno está sajado en dos partes por una valla de espinos. De un lado, la tierra está bien cultivada y los árboles cuidados. Al otro, la tierra está invadida por la maleza. (Fotografía: Carlos Pérez Cruz)
El segundo de los terrenos de Issa es un gran balcón que se asoma sobre parte del territorio palestino. Desde allí arriba, adornados por la corona de espinas del muro de Israel, sus árboles y frutos contemplan Jerusalén y a lo lejos vislumbran Ramallah. (Fotografía: Carlos Pérez Cruz)
Marisa, Berta, Lola, Carlos, Juani (HWC), Silvia, Lucía e Issa (fila superior). Bárbara, Luisa, Kristina y Ainhoa (fila inferior)

jueves, 13 de septiembre de 2012

Entrevista en Radio Euskadi

Un agricultor explica las dificultades del acceso a sus terrenos.
En Crónica de Navarra, la desconexión para Navarra de Radio Euskadi (EiTB), me han hecho una breve entrevista sobre la experiencia de mi reciente viaje a Palestina. En ella he recogido los testimonios de Juani (miembro de los Health Work Committees) y de un agricultor cuyos terrenos quedan al otro lado del muro que construye Israel:



jueves, 6 de septiembre de 2012

Aterrizaje

Fotografía: Carlos Pérez Cruz

Euforia. Libertad. Aire que respirar. Son palabras, sensaciones y emociones que se me vienen a la cabeza cuando recuerdo el momento en que ayer crucé la puerta de salida del avión de El Al, que aterrizó en Madrid procedente de Tel Aviv. Nada que ver con el alivio lógico de abandonar la nave después de un largo viaje. Había en ello algo más. Al traspasar esa puerta dejaba atrás un Estado de paranoia, de violencia invisible si no fuera por el intimidante recibimiento armado en las cercanías del aeropuerto israelí.

He estado dos semanas en Palestina. He compartido con otras nueve personas un viaje de intensas emociones para conocer in situ una realidad que supera todas las expectativas, que sitúa en términos de injusticia suprema la situación de un pueblo al que están borrando del mapa, al que están estrechando su espacio vital para tratar de hacer imposible su existencia. Israel ha encontrado la fórmula. Ha puesto silenciador a su arma de destrucción masiva para que la muerte lo sea por agotamiento, por falta de aire, agua y espacio. Ha reciclado la vía directa de la guerra por una ocupación que evoluciona como un cáncer lento e irrefrenable en el interior del cuerpo palestino, al que se le están muriendo poco a poco sus órganos vitales y al que oprime una camisa de fuerza con forma de muro que estrecha cada vez más el espacio.

Dos semanas no son nada en el tiempo de la historia (aunque a Israel le bastaron seis días para cambiar el mapa). Es imposible llegar a captar todos los matices que dan forma y profundidad a este cuadro atroz, pero sí permiten una aproximación a una situación que es casi imposible de comprender desde la distancia. Haber viajado allí, haber visto con los propios ojos y escuchado con los propios oídos ha sido una experiencia de dimensiones personales que todavía soy incapaz de evaluar. La alegría de ayer se combina con la congoja emocional del recuerdo todavía humeante; la incapacidad - si no es forzosa - de hacer hoy la misma vida que hacía tan sólo dos semanas atrás. Son muchos los recuerdos, los testimonios, las indignaciones y frustraciones de impotencia y... sin embargo. Ellos ríen más cuanto menos respiran y dan la mano cuando se la cortan. Son un ejemplo que dinamita (con perdón) todas las convenciones que nos impone la condescendencia occidental.

A lo largo de los próximos días trataré de poner en orden las notas, los sonidos, las conversaciones y toda la memoria y reflexión de este viaje para compartirla con quienes queráis verla, leerla y escucharla. Sé que es imposible aspirar a que mi trabajo logre comunicar la vivencia directa de esta aberración que nace de lo peor del ser humano y que, como una paradoja de nuestra propia condición, logra impulsar lo mejor y más hermoso de mucha gente. Lo intentaré. Todavía no sé muy bien la forma ni el lugar (o lugares) en que lo haré pero mi compromiso es contarlo y documentarlo. Nada cambiará que lo haga o no. Uno no deja de ser una insignificante gota de agua en la inmensidad del océano. Pero por poca cosa que parezca una gota, lo terrible sería dejar de serlo.

© Carlos Pérez Cruz