martes, 12 de agosto de 2014

Isabel Pérez: "Ocho años de bloqueo de Gaza han causado un gran trauma psicológico"

La periodista aragonesa Isabel Pérez vive y trabaja en la Franja de Gaza desde principios de 2013, tras su paso por Italia, Egipto o Irán. Desde Gaza cubre la información para el canal televisivo Hispan TV y colabora con diferentes medios de comunicación. Además, mantiene el blog personal Gazeitunas.



Isabel Pérez



Se cumple más de un mes desde el inicio del ataque israelí bajo la denominación de ‘Margen Protector’. Hubo 3 días de tregua, tras los que se reanudaron los ataques, estamos de nuevo estamos en otros 3 días de alto el fuego. Desde la posición palestina ya se había avisado: sin final del bloqueo, no hay tregua. ¿Es una postura compartida por la población de Gaza o un mes de devastación quiebra incluso la voluntad de no ceder ante lo que es una petición, en definitiva, legítima y humanitaria? 

La población palestina ya no tiene nada más que perder y, por decirlo de alguna manera, lo da todo en esta batalla. Por eso se posiciona indudablemente al lado de la delegación palestina, que pide el levantamiento completo del bloqueo, y no le importa que esta guerra dure un mes más, según lo que a mí me han contado personalmente varias familias. Madres, padres, abuelos, ancianos, que ya tienen experiencia de varias guerras e intifadas pasadas, todos están de acuerdo en que el levantamiento del bloqueo es ahora o nunca y, por lo tanto, están dándolo todo, aunque ellos no estén en el frente de batalla. Son los más afectados, algunos han perdido las casas, el trabajo, han perdido todo lo que tienen bajo los escombros, su dinero, sus hijos, sus madres, padres… La verdad es que es generalizado, todos quieren o seguir adelante con esta guerra o levantar el bloqueo. 

Intuyo por lo tanto la respuesta a la siguiente pregunta. Uno de los objetivos detrás del ataque indiscriminado a Gaza por parte de Israel podría ser buscar que la población se vuelva contra Hamas y lo señale como culpable de la continuidad de los bombardeos por no detener el lanzamiento de cohetes hacia Israel. Si ese fuera uno de los objetivos, ¿cuál estaría siendo el resultado? 

El resultado no es el que esperaba Israel. Es una táctica más dentro de la estrategia de propaganda que intenta llevar a cabo Israel contra Hamas, estrategia que comenzó en el año 2006 cuando Hamas ganó las elecciones y tomó el poder. Desde el inicio de la ofensiva, que ellos llaman “Margen Protector”, se ve mucho más, está claro que siguen esta táctica demoledora y a veces casi irrisoria. Encendías Al Aqsa, la televisión y la radio de Hamas, y había interferencias provocadas por Israel con letreros en árabe diciendo, por ejemplo, que [Ismail] Haniye es un mentiroso; o salía Abu Obeida, que es el portavoz de al-Qassam, el brazo militar de Hamas, y decían barbaridades, que estaban utilizando a la población palestina como escudos humanos. También han lanzado octavillas desde el aire, eso se ha repetido durante los 36 días de ofensiva militar contra la Franja de Gaza, y la mayoría de ellas eran octavillas amenazantes que decían: “Sí, sabéis dónde se encuentran. Decídnoslo”. Eso está también dentro de la práctica disuasoria para conseguir colaboracionistas. De hecho, en esta guerra, según leía ayer en la prensa palestina, no sólo la afiliada a Hamas sino también la de la Autoridad Palestina, parece ser que está cayendo el número de colaboracionistas y son cada vez menos. Después de la ofensiva de 2012, que duró solamente ocho días, Hamas se encargó de buscar quiénes eran y encerrarlos en la cárcel. Les invitaba a presentarse [voluntariamente], les prometían que no iban a ejecutarles, que no iban a sufrir la pena capital sino que simplemente iban a pasar varios años en la cárcel y que después les darían ayuda psicosocial, con grupos que existen aquí en la Franja de Gaza para ayudar a las familias de los colaboracionistas, para evitar el estigma dentro de la sociedad palestina, porque obviamente lo tienen. Todas estas tácticas juntas parece que han fracasado grosso modo. 

Israel culpa a Hamas de las muertes de civiles, incluidos los más de 400 niños muertos. Según esta teoría israelí, la población de Gaza estaría bajo secuestro de Hamas. Podríamos deducir que para Israel la población gazatí sufre una especie de ‘Síndrome de Estocolmo’ que le hace cómplice de sus captores. 

Según eso, sí. Los israelíes juegan siempre con estas teorías nacidas en occidente, que quizá sólo podemos asumir los occidentales. Los palestinos están obviamente bajo la misma soga del bloqueo. Después de que les asesinaran a sus hijos, las madres me decían que “la resistencia palestina está haciendo bien su trabajo y queremos que sigan lanzando cohetes y defendiéndonos aquí en la Franja de Gaza”. Fíjate que, a pesar de la tragedia de perder a un hijo o de verlo en las peores circunstancias que puedas ver -puede morir tu hijo bajo los escombros, puede morir tu hijo disparado, pero no hecho pedazos, no con el cráneo abierto como muchas madres y padres están viendo-, a pesar de esa bestialidad, de esa muerte tan inhumana y sin sentido, la mayoría de todas esas familias apoyan en general que las facciones armadas sigan adelante. 

A Hamas no le importan las muertes de civiles, incluidas las de niños. La nuestra es una cultura de vida, la de ellos es la de la muerte, dicen algunas voces desde Israel y también fuera de Israel. ¿Está Hamas, su brazo armado y otras milicias, satisfecha por la muerte de civiles? ¿Celebra la muerte de sus familiares, amigos, vecinos…? 

No, la verdad es que la cultura occidental es muy diferente a la oriental, a la árabe, donde se ensalza a los mártires. No son muertos, son mártires, todos son caídos por la gracia de Dios y todos van directamente al cielo, también, por supuesto, los niños, a pesar de que no estén en el campo de batalla. Pero aquí no se está celebrando absolutamente nada. Hay un silencio… La gente entierra a sus muertos, los ha enterrado durante estos treinta y cinco días como ha podido, corriendo, debido a los bombardeos y los ataques de artillería pesada. Ni siquiera a los combatientes que han enterrado. De todos los muertos, 1941 muertos -porque esta mañana [lunes 11 de agosto de 2014] ha sucumbido a sus heridas otra niña-, el 84% son civiles, según el Centro Palestino de Derechos Humanos (PCHR), que también es crítico con el lanzamiento de cohetes palestino, así que digamos que es una fuente objetiva, neutral. 84% civiles, el cómputo restante serían los combatientes, y en ningún momento se ha ensalzado en ningún entierro estos cuerpos de combatientes. No ha habido ninguna celebración y todo se ha sumido en un velo silencioso y triste porque, al fin y al cabo, seguramente Hamas tampoco esperaba que Israel fuera a atacar tan directamente a la población civil.

Mezquita bombardeada en Gaza (Foto: Isabel Pérez)

Hace unas semanas, al principio de esta operación militar israelí, me decías que de alguna manera te sentirías más segura alojada junto al resto de periodistas internacionales en vez de, como es tu caso, trabajando con la prensa palestina. De hecho el edificio en el que se encuentra tu oficina fue bombardeado. Ningún periodista internacional sobre el terreno ha dicho sentirse utilizado como escudo humano por Hamas (una afirmación israelí). ¿Conoces algún periodista palestino que se haya sentido utilizado? ¿Incluso tú misma? 

En ningún momento me he sentido utilizada, para nada. Los periodistas palestinos piensan prácticamente como yo, no se han sentido utilizados, hacen su trabajo. Algunos de ellos están todavía en la única torre de medios de comunicación que no ha sido bombardeada, que está aquí al lado de la costa, otros están en sus casas en la ciudad de Gaza o se han venido a algunos hoteles más accesibles al bolsillo, porque los hoteles en la Franja de Gaza están hechos solamente para extranjeros, son muy caros y los palestinos no pueden pagarlos. Pero los que sí que se han doblegado, por decirlo de alguna manera, a esta propaganda de los israelíes, son los periodistas extranjeros. También es comprensible, porque no estás en la zona, no vives aquí. Como siempre estamos diciendo, al final, aunque tengan una simpatía hacia el pueblo palestino, hacia la injusticia del genocidio comenzado por los sionistas en el siglo XIX, aunque ellos sepan esa historia, quizá no conocen la coyuntura actual. No conocen a Hamas, no viven en la Franja de Gaza. Yo no soy simpatizante de Hamas y estoy a favor de crear un Estado único y laico en el que todos vivan conjuntamente. Y estas personas, como no viven aquí en la Franja de Gaza, se creen cualquier noticia que venga de medios occidentales un poquito más proclives a Israel. Por ejemplo, el lanzamiento de cohetes frente a un hotel de periodistas. ¿Quién se va a creer en Gaza que las facciones armadas van a poner aquí una lanzadera de cohetes? Hay colaboracionistas, hay grupos que se han creado, a los que paga Israel -no mucho, pero les salva la vida a sus hijos y a su familia-, que trabajan para Israel para crear este tipo de ruido mediático, y obviamente muchos extranjeros caen en esa trampa. Muchos dicen que están poniéndolo al lado del hotel de periodistas, “nos están usando a nosotros como escudos humanos”. Ahí se cae en -no sé si decirlo así- la mediocridad o en no querer ver realmente la coyuntura, o en no querer creer que los de las facciones armadas no son estúpidos. También se cae un poco en el orgullo que tienen, que tenemos, los periodistas. Otro ejemplo: ellos son las víctimas. A veces los periodistas nos retratamos en nuestros propios reportajes como si estuviéramos sufriendo en primera persona esta guerra y nos olvidamos de los civiles. Eso sucede muchísimo, ¡todos lo hemos hecho! ¿Es un error? Sí, pero no. Puedes hacerlo siempre y cuando estés llevando la historia a que el telespectador, el radioyente o el lector entienda desde tu perspectiva qué está sucediendo aquí. Pero cuando el periodista está siendo el escudo humano, la víctima, es demasiado victimista, y valga la redundancia. Otro ejemplo, cogiendo el ascensor en uno de los hoteles de los periodistas junto a una señora de unos cuarenta o cincuenta años, periodista consagrada. Estamos esperando el ascensor, tienen que encender el motor para que haya electricidad y funcione, y la señora me dice: “Esto de la electricidad es realmente un problema”. Y yo le contesto: “Sí, sí, imagínese cómo está la gente ahí afuera”. Entramos y me dice: “¡Pero nosotros, los periodistas, necesitamos electricidad para mandar nuestras crónicas!”. Entonces le respondí: “Señora, y la gente fuera necesita la lavadora, que el agua residual sea bombeada fuera de sus casas”, etcétera. Esa falta de empatía, de victimizarse, de sentir la guerra, cuando ellos se van a marchar de aquí…, es un problema que ocurre en la Franja de Gaza y se vislumbra después en las noticias que algunos estamos dando. 

Un periodista extranjero que entra en Gaza lo hace bajo permiso israelí y con la firma de una aceptación de posible censura de su trabajo. Una periodista, como es tu caso, que vive y trabaja en la Franja de Gaza, ¿tiene que someter su trabajo a algún tipo de censura? ¿Qué limitaciones tiene a su libertad como periodista? 

Yo no tengo ninguna limitación. Hasta el momento en ninguna circunstancia me ha venido nadie del gobierno de Hamas -que ya es un gobierno depuesto, porque el 3 de junio Haniyeh ya dejó el poder- diciéndome que haya escrito algo incorrecto desde su punto de vista. En ningún momento he tenido ningún problema. Yo no tengo autocensura y todo lo que no puedo decir en los medios en que escribo lo digo claramente en mi blog o en mi Twitter. La única vez que he tenido un pequeño problema ha sido yendo a la frontera con Egipto, en Rafah. La mukhabarat, los servicios de inteligencia egipcios, son conocidos por tener fuertes lazos también con la compañía de telecomunicaciones palestina, bajo orden del gobierno de Israel, y hubo llamadas telefónicas amenazantes, etcétera. Ahí sí que he sentido el acoso, pero no es la primera vez y la verdad es que esto no va a parar lo que yo tengo que hacer aquí en la Franja de Gaza. 

Eugenio García Gascón decía hace unos días que el número de víctimas por siete años de bloqueo israelí –has dicho antes ocho años, imagino que estamos en fechas de cumplimiento- era superior al número de víctimas ocasionadas en este último mes de ataques israelíes sobre la Franja. Es decir, el bloqueo de Gaza sería en sí mismo un estrangulamiento de la vida que los bombardeos se encargan de intensificar puntualmente. Vives en Gaza desde hace un año y unos meses. ¿Cómo es la vida bajo bloqueo y qué convierte la cotidianidad del bloqueo en un arma mortífera para los palestinos de Gaza? 

La peor consecuencia de estos ocho años de bloqueo –se cumplieron el pasado junio, a mitad de mes- son los traumas psicológicos. Hay un trauma psicológico y social que está afectando en todos los sentidos a las personas en la Franja de Gaza. Se nota en la forma de interactuar con los demás, en la forma de pensar, hablar… Es un trauma psicológico y prácticamente el millón ochocientas mil personas de la Franja de Gaza necesita en cierto modo apoyo psicosocial, porque ocho años de bloqueo significan pesadillas las 24 horas del día: cuándo vendrá la electricidad, cuándo podré –por ejemplo, en mi caso- hacer la lavadora. ¡Una lavadora, que enciendes el botón y basta! Aquí es realmente un milagro llegar a casa y encontrarte con electricidad. Es un milagro tener ocho horas de electricidad al día, y esto significa también que cuando no hay electricidad el agua no llega a las casas; el agua de los ayuntamientos no puede bombearse en su sistema de canalización y no llega a las casas. De esa manera, la gente tiene que poner dinero de su bolsillo para comprar agua desalinizada y llenar unos tanques que se encuentran en la parte superior de las casas unifamiliares o de los pisos. Esto es más dinero, pero el problema es que no hay más dinero, hay menos, porque la economía ha sido devastada por este bloqueo. Un 42% de la población está inactiva, no encuentra trabajo. El problema también es el futuro, qué va a ser de nosotros. Por eso no se piensa en el futuro. Es algo muy difícil de explicar, y los occidentales, algunos periodistas, mujeres y hombres, me han preguntado al venir: “tú que vives aquí, explícame por qué la gente continúa aquí, por qué mantiene a sus hijos en las casas sabiendo que pueden ser bombardeadas”. Eso no lo vamos a entender nunca ni tú ni yo, pero es una especie de resistencia y estos ocho años han sido de resiliencia total de la población palestina. Repito, aquí hace falta mucha ayuda psicológica y social, pero esa ayuda se podría sustituir con el levantamiento del bloqueo y ofreciendo oportunidades laborales, abriendo las fronteras, que los jóvenes salgan a estudiar fuera, que los jóvenes que no quieran estudiar, que quieran trabajar, se vayan a Cisjordania o a Israel a trabajar. Así es como se podría curar esta enfermedad que ha provocado Israel con estos años de bloqueo.

"Mañana Palestina será libre" (Foto: Isabel Pérez)

Entre la operación “Pilar Defensivo” de finales de 2012 y el inicio de “Margen Protector”, Israel habría violado la tregua en cerca de 200 ocasiones, mientras desde Gaza se habría hecho en unas 75. Cuando la violencia no es espectacular, deja de ser noticia. Para quienes no siguen de forma cotidiana lo que sucede en la zona, ¿cómo son esas violaciones del alto el fuego? ¿En qué medida hay una violencia permanente, aunque sea –llamémosla- dosificada? 

Por ejemplo, en el mar. Supuestamente, después de [los acuerdos de] 2012, los pescadores podían acceder de facto a 4 millas de la costa. Dijeron 6, pero es una completa mentira. Pero no podían acceder a 4 millas en toda la línea de costa de la Franja, había zonas donde solamente podían acceder a una sola milla de la costa. Los ataques de la marina israelí sucedían sobre todo en los momentos de gran pesca, especialmente de sardina, que es lo que abunda aquí. Cuando hay momentos de gran pesca, cuando pueden aprovechar los pescadores, que es uno de los sectores más empobrecidos de Gaza, entonces disparan y los atacan. No sólo los atacan sino que los detienen, los llevan a Ashkelon, los sacan después hacia Gaza a través del paso de Erez después de interrogatorios muy duros en Israel, y también bombardean las barcas, rompen las redes, todo esto es dinero que los pescadores no tienen para reponer. De una barca pesquera pueden vivir mínimo unas veinticinco personas. Eso en el mar. En la Línea Verde, en el campo, tenemos cerca del 40% del territorio agrícola fértil de la Franja de Gaza al que no se puede acceder debido a la buffer zone, a la zona de no circulación impuesta unilateralmente por Israel, que está rompiendo tratados firmados por él anteriormente. 40% al que no se puede acceder, algunos agricultores salían por la mañana a recoger su trigo, sobre todo en abril y mayo. ¿Qué es lo que sucedía? Desde mi casa yo lo oía. Ráfagas de ametralladoras israelíes contra los agricultores. Eso prácticamente todos los días de cosecha, ¡todos los días de cosecha! Por eso vienen muchísimos activistas aquí para hacer de escudo humano. En el mar no pueden, pero aquí en tierra firme hacen de escudos humanos. Tierra y mar totalmente devastada, aunque ellos insisten. Siguen saliendo al mar a faenar, a sus campos a intentar recoger el máximo trigo posible. Esa es la resiliencia y la resistencia. El espacio aéreo, incluso ahora que es el primer día de cese al fuego de 72 horas, todavía está ocupado por drones israelíes, que son de dos tipos. Algunos tienen cámaras y filman el movimiento de cada una de las personas, todo lo que hacemos. Por eso que Israel haya bombardeado zonas no militares durante esta guerra es atroz porque sus drones sabían exactamente desde dónde se lanzan todos y cada uno de los cohetes, porque revisan dónde hay movimiento. El subterráneo, obviamente, no lo pueden grabar. También, de vez en cuando, oíamos durante la noche, sobre todo en la madrugada, bombardeos de drones. Esto desde que estoy aquí hace un año y siete meses. A veces he saltado de la cama porque no estábamos en medio de una guerra, por lo que te sorprende todavía más que haya un bombardeo cerca de casa por un drone. Hay dos tipos de drones: de vigilancia y de bombardeo y ataque.

Puerto de Gaza (Foto: Isabel Pérez)

Han pasado tres años desde la publicación del manifiesto “Gaza Youth Breaks Out”, en el que un grupo de estudiantes de la Franja mostraba de esta forma su hartazgo culpando a Hamas, a Israel, a Fatah, a la ONU, a Estados Unidos, etcétera, de la imposibilidad de una vida en libertad, de una vida con aspiraciones vitales más allá de sobrevivir un día más. La responsabilidad israelí está clara. ¿Qué responsabilidad tiene y ha tenido Hamas durante los años de bloqueo en ese ahogo vital que denunciaba este grupo de estudiantes? ¿En qué sentido se ha reprimido el escaso margen de decisión que tiene la población de Gaza? 

Hamas no tenía obviamente unas vías políticas muy desarrolladas. Hamas es un movimiento de resistencia en la Franja de Gaza y en Cisjordania. Ganaron las elecciones debido exactamente a eso, a que eran la resistencia. La gente estaba harta de los tejemanejes que llevaban entre sí el movimiento Fatah y la OLP. Estaba harta de que desapareciera dinero en ayudas, de que cualquier oportunidad de trabajo siempre la conseguía a través de enchufes, del hermano del primo de fulano, todo esto era así durante la época de Fatah en la Franja. La gente estaba harta, votó Hamas, salió vencedora en estas elecciones y Hamas no tenía muy bien desarrollada cuál iba a ser tu política. No lo ha hecho bien del todo, pero tengo que admitir que administrar ocho años de bloqueo tiene que ser muy duro, siempre y cuando no estén colaborando con Israel como el movimiento de Fatah y Mahmoud Abbas. Hay que tener en cuenta esas dificultades, pero sí es verdad que han fallado en muchas otras, que hubo muchas prohibiciones, sobre todo los dos primeros años que fueron prohibitivos para todo aquel que quisiera ondear cualquier otra bandera de cualquier otro partido. Eso estaba prohibido, sobre todo la amarilla de Fatah. Eso es una equivocación. Los jóvenes que protestaban hace tres años con ese manifiesto lo hacían frente a todo y tienen razón, estoy cien por cien de acuerdo. Hamas no es la solución, Fatah tampoco no es la solución, obviamente todo bajo el yugo israelí. Lo que es necesario ahora es la unidad de las facciones palestinas. Es lo que se estaba intentando hacer hasta que Israel estalló esta guerra contra la Franja de Gaza. El 2 de junio se anunció este Gobierno de Unidad Nacional que iba a formar un gobierno tecnócrata que al final no ha podido entrar en funciones porque, obviamente, no ha habido tiempo, y ahora está todo un poco revuelto, aunque lo están retomando. El mejor ejemplo que estamos teniendo ahora es en El Cairo. Ahí tenemos una delegación con todas las facciones representadas, incluida la Yihad Islámica, que no es una facción política. Es la única facción que no es política, ellos mismos lo dicen, sólo son combatientes, pero están también presentes. Por lo tanto, está sucediendo algo histórico y esperemos que logren levantar el bloqueo y que finalmente el gobierno de Israel acepte de una vez por todas las demandas, porque son derechos del pueblo palestino y así podamos vivir aquí con prosperidad, sería un gran paso para todos los palestinos. 

“¿Dónde están nuestros hermanos árabes?”. Este es uno de los lamentos más frecuentes de la población palestina. Egipto se ha erigido como principal instigador de la negociación, pero Egipto es corresponsable de que Gaza haya permanecido sellada y no se haya podido evacuar a la población civil estas semanas. Tú que creo que has vivido en Egipto, ¿tienes respuesta a esa pregunta? 

El pueblo árabe tiene muchísimos problemas ya de por sí con tantos levantamientos y revoluciones contra diferentes dictadores. Egipto no es solamente responsable, digámoslo, a un 80%, porque no ha abierto la frontera de Rafah ni ahora ni hace años -ya en la época de Mubarak no la abría constantemente, como debía haber hecho-, sino que también es supuestamente el garante de que los ceses al fuego entre la Franja de Gaza e Israel se cumplan. No ha hecho nada, absolutamente nunca ha condenado una violación de cese al fuego por parte de Israel, pero sí ha disparado contra pescadores palestinos que se acercaban al sur, a las costas de la Franja de Gaza en Rafah. Así que hay que poner en duda a Egipto y al resto de países árabes, sobre todo a la Liga Árabe. Pero también hay que dejar aparte al pueblo árabe, que no son los gobiernos ni las dictaduras árabes. El pueblo árabe está en su mayoría con el pueblo palestino. 

Ya sé que los periodistas no deben ser la materia de interés, pero llevas un año y siete meses allí. ¿Por qué no puedes salir? 

Digamos que soy ya una palestina más, vivo aquí. Entré por el paso de Rafah. Puedo salir, pero el problema es que no podría volver a entrar. Yo entré aquí a través de un túnel con la imposibilidad de utilizar un contrato de matrimonio, porque yo estoy casada en Gaza. Fue imposible entrar por vía legal, así que entré vía ilegal, como hubiera hecho cualquier persona, no hace falta ser valiente. En el túnel también vi familias de abuela, hijo, madre y padre entrar tranquilamente, despacito pero deprisa. Y después, obviamente, entré por la vía legal, por Rafah, después de hacer los papeles. Por eso mismo no puedo salir, porque sé que no podré volver a entrar hasta que esto se arregle, hasta que Rafah se abra más horas, no haga falta hacer malabares, no haga falta pagar sobornos a las autoridades, a los policías egipcios de la frontera. Y la verdad es que me niego a salir de aquí sin mi compañero. Si él no puede yo tampoco salgo, me parece injusto. Nosotros no somos un caso excepcional, hay muchísima gente que necesita salir mucho antes que nosotros, por ejemplo enfermos de cáncer. Así que eso es lo que tenemos

Carlos Pérez Cruz

sábado, 9 de agosto de 2014

Violencia que no explota

El tercer relato aborda la cuestión de cómo la violencia 
puede destruir la dignidad de una persona. Para recuperarla, esa persona 
empleará también, muy probablemente, la destrucción. 
(Jia Zhang-ke, director de la película “Un toque de violencia”)

Me contaba mi peluquero que, conversando con uno de sus clientes, salió el tema de Gaza. “Estos de Hamas son los que destruyen iglesias”, le escuchó decir. Que eso no sea cierto, no importa; que Israel haya destruido 63 mezquitas en lo que vamos de “Margen Protector”, es lo de menos; que haya víctimas cristianas en Gaza por ataques israelíes, menudencias. Es lo que tiene nuestra limitada y estereotipada visión del mundo, en la que marroquíes y palestinos son “moros” y los persas árabes.

Las cosas son a veces lo que parecen, sólo que en determinados casos la tozuda constancia de la realidad se tiene que enfrentar con una tozudez todavía mayor, la de nuestra incapacidad para (querer) comprender. Porque, claro, siendo Israel la autoproclamada única democracia de la región y siendo Israel un pretendido Estado judío (lo cual eliminaría de facto la condición ciudadana de ese 20% de palestinos israelíes y otras minorías no judías), ¿cómo va a hacer algo mínimamente parecido a lo que les hicieron a ellos? Obviando el pequeño detalle de que a una enorme cantidad de ciudadanos israelíes nada les hicieron (si acaso a los antepasados de una parte de su población) y que ellos sí hacen, cabría preguntarse qué tiene que ver con una democracia la ocupación ilegal de territorios, la práctica de políticas de apartheid, la construcción de un muro ilegal o el bloqueo y asedio de Gaza. Bombardear a la población civil, destruir barrios enteros (incluidas las 63 mezquitas) es precisamente lo que se espera del terrorismo que Israel dice combatir.

El cliente de mi peluquero es el mismo tipo de persona a la que sí, le parece una barbaridad lo que está haciendo Israel en Gaza…, para añadir acto seguido que esos de Hamas tiran cohetes. Que por qué los tiran, que si dejaran de tirarlos se acabarían los bombardeos y habría paz y no morirían más niños de esos que mueren bajo las bombas de Israel, aunque en realidad son los palestinos quienes los matan porque los usan como escudos humanos, y además Hamas lo que quiere es que sus hermanos, padres, primos, amigos, mujeres... mueran porque cuantos más palestinos muertos, mejor. Por supuesto Israel, que es muy demócrata (y ya sabemos lo sentidos que son los demócratas), lamenta mucho la muerte de esos niños, pero de verdad, que nada tienen que ver nuestras bombas, aunque esté documentado que a lo largo de los años muchos niños han sido objetivo de nuestras mirillas.

Es probable que si esos de Hamas dejaran de tirar cohetes Israel dejaría de lanzar bombas (aunque las estadísticas digan que la violación del alto el fuego entre noviembre de 2012 –“Plomo Fundido”- y julio de 2014 –“Margen Protector”- haya sido israelí por una abrumadora diferencia) y regresaría la ansiada paz. Es decir, Gaza podría volver al fin a disfrutar del bloqueo de su angosto terreno, lo que simplemente convierte la vida cotidiana en pura supervivencia y reduce las opciones personales y colectivas a ninguna. Eso, claro, no es violencia, de modo que los bombardeos de Israel son siempre en respuesta a los lanzamientos de cohetes, nunca éstos en respuesta al ahogo carcelario con el que Israel (con la inestimable colaboración de esa democracia sin mácula que es el Egipto de al-Sisi) somete a la población de Gaza. Eso no es violencia… porque no explota.

Hamas ha insistido por activa y por pasiva que si no se levanta el bloqueo no detendrá el lanzamiento de cohetes. Según el periodista Eugenio García Gascón, que lleva en la región desde 1991, “es una opinión extendida que si no lo consiguen con los cohetes no lo van a conseguir en la mesa de negociaciones, porque ya ha habido experiencias anteriores que lo han demostrado y ésta no va a ser una excepción. Ellos lo saben y por eso están resistiendo a pesar de las enormes pérdidas civiles que está causando esta guerra. Las pérdidas son incluso menores que las que causa el bloqueo permanente de la Franja de Gaza, que ya dura siete años”.

Siete años de bloqueo son muy difíciles de explicar en unas pocas líneas, y menos a través de mensajes en Twitter. Sin embargo, sirvan estos 20 tuits de Raquel Martí, directora ejecutiva de UNRWA España, para apuntar algunas de las condiciones de la (no) vida bajo bloqueo en Gaza.

  1. El bloqueo es un castigo colectivo, ilegal según la legislación internacional. 
  2. El bloqueo ha hecho colapsar la economía en la Franja de Gaza y reducir a la población a la dependencia de la ayuda humanitaria. 
  3. El bloqueo impide la reunificación familiar, volver a reencontrar familiares y amigos. 
  4. El bloqueo ha impedido actualizar conocimientos a profesionales de Gaza, al no poder cursar cursos especializados en otros países. 
  5. El bloqueo ha impedido a muchos doctorando ir a cursar estudios de pre y post doctorado a universidades extranjeras. 
  6. El bloqueo ha impedido a muchos enfermos recibir tratamiento médico especializado fuera de Gaza. 
  7. El bloqueo impide sobrevivir a 40.000 personas que dependen de los recursos pesqueros. 
  8. El bloqueo impide a los pescadores faenar en el 85% de las aguas territoriales de Gaza 
  9. El bloqueo impide cultivar en el 35% de las tierras agrícolas de Gaza. 
  10. El bloqueo impide reparar la planta de aguas residuales. Se vierten 90.000 m3 de aguas residuales diarias al Mediterráneo. 
  11. El bloqueo ha dejado a los hospitales sin medicamentos esenciales y suministros médicos. 
  12. El bloqueo impide la entrada de combustible para la central eléctrica, reduciendo a 4 y 8 horas de electricidad antes de la ofensiva. 
  13. El bloqueo limita la entrada de gas necesario para poder cocinar en los hogares. 
  14. El bloqueo limita la entrada de tecnología y maquinaria. 
  15. El bloqueo prohíbe la entrada de materiales de construcción. Son denominados de “doble uso”, civil y militar. 
  16. El bloqueo dilata en el tiempo los proyectos de construcción/reconstrucción de escuelas y hospitales de UNRWA aprobados por Israel. 
  17. El bloqueo impide la libre circulación de bienes y mercancías necesarias para la vida y el comercio.
  18. El bloqueo priva de derechos y desprotege a la población. 
  19. El bloqueo impedirá la reconstrucción de Gaza y condenará a la población a la absoluta pobreza. 
  20. El bloqueo privará de futuro a los 1,8 millones de habitantes de Gaza
Y ahora, si quieren, hablamos de cohetes.

Carlos Pérez Cruz

lunes, 4 de agosto de 2014

Eugenio García Gascón: “La ofensiva en Gaza ha costado menos vidas que los siete años de bloqueo israelí”

Eugenio García Gascón (Barcelona, 1957) es el decano de la prensa española en Jerusalén, donde reside desde 1991, y desde donde ha ejercido de corresponsal para diversos medios. El año pasado presentó el libro La cárcel identitaria, un dietario del conflicto árabe-israelí. Durante una parte de la actual ofensiva de en Gaza, bautizada por Israel como 'Margen Protector', García Gascón ha estado informando desde la Franja sobre la red de túneles que Israel busca destruir o sobre los colaboracionistas palestinos con el ejército ocupante. Entrevista que puedes escuchar en nuestro podcast o leer aquí en su transcripción.

Eugenio García Gascón en Gaza (Fotografía: Mikel Ayestarán)



Dado que el periodista no debe ser la noticia, sino quien nos las haga llegar, suele ser mala noticia cuando lo es. La periodista de TVE, Yolanda Álvarez, ha sido acusada por la portavoz de la embajada israelí en España de ser “correa de transmisión de Hamas”. ¿Cómo lo interpretas? 

Es una presión más. Después de todo lo que está sucediendo en la Franja de Gaza, después de los bombardeos indiscriminados contra civiles que se producen a diario desde el día 8 de julio, es natural que se produzca cierto nerviosismo entre las personas que trabajan para Israel, especialmente fuera del país, y que tienen la obligación de defenderlo. Quizá no les ha gustado ver lo que está pasando realmente en Gaza, pero Yolanda no tiene ninguna culpa de lo que sucede, simplemente lo transmite. 

Según Reporteros Sin Fronteras, “Israel intimida a los periodistas españoles destacados en Gaza”. Añaden que “la Embajada de Israel en España mantiene una perpetua actitud de intimidación a los periodistas españoles”. Lo esperable es que el medio defienda su independencia y la independencia de sus periodistas, pero en estos días hemos asistido hasta a cuatro modificaciones del titular de un mismo artículo en un periódico –que cambiaba obviamente el sentido de la información-, o en otro se publicaba desde Tel Aviv, y sin pruebas, una doble página bajo la premisa de que Hamas utiliza escudos humanos. ¿Son cooperadores por intimidación o los hay voluntarios? 

Se dan los dos casos. Sobre Oriente Medio, sobre el conflicto árabe-israelí, hay mucha información, pero hay más desinformación. Estos casos que comentas forman parte de la desinformación. En algunos casos se hace de manera inocente, en otros de forma deliberada. Habría que ver el background de cada caso para determinar si es voluntario o involuntario. En general se puede decir que, sobre este conflicto, hay más desinformación que información en los medios de comunicación. Es cierto que muchas veces hay autocensura, porque el periodista sabe que una crónica crítica con la situación puede traerle problemas en algunas cosas y los evita autocensurándose. 

Israel, que impide a los periodistas israelíes entrar en Gaza, intentó que los periodistas internacionales salieran de la Franja y les advirtió de que Hamas los utiliza frecuentemente “como escudos humanos”. ¿Has sido utilizado como escudo humano o te consta que cualquier otro periodista lo haya sido en alguna ocasión? 

En absoluto, pero es cierto que los israelíes han dicho que nos convierten en escudos humanos. Yo no me he sentido en ningún momento escudo humano, he ido a los lugares que me parecía que tenía que ir y que consideraba que no revestían mucho peligro, y no me he considerado jamás un escudo humano. Creo que forma parte de la desinformación y de la propaganda. Yo no lo he sentido nunca, pero tampoco creo que ninguno de los compañeros que conozco haya sido escudo humano o lo hayan convertido en escudo humano en Gaza. Desde luego no comparto esa opinión. 

¿Hay alguna dificultad, obstáculo, impedimento específico que Hamas haya puesto a la prensa en Gaza durante los días en que has trabajado allí? 

Que yo sepa, no. Hubo un incidente en el que Hamas recomendaba a dos periodistas extranjeros que salieran de la Franja porque, según Hamas, estaban pasando información sobre situación de objetivos que podría atacar la aviación israelí. La verdad es que no he conocido el caso, he oído que ésto se ha producido, pero no tengo datos fiables respecto a quiénes son los periodistas. Sé que eran europeos, pero no sé si es simplemente un rumor de tantos que circulan durante el conflicto o si tiene una base real. 

No hacerse responsable de la seguridad de los periodistas es una violación de sus obligaciones, también una forma de intimidación. Incluso en medios como ‘The New York Times’ se ha hablado de censura previa por parte de los militares israelíes respecto a determinadas informaciones, sobre todo las referidas a lo que durante horas se consideró había sido la captura de un soldado a manos de Hamas. ¿Qué dificultades pone Israel al desempeño del trabajo de los periodistas?

Yo no los he recibido pero, cuando estábamos en Gaza, compañeros míos recibieron mensajes del ejército diciendo que no salieran del hotel al día siguiente o por la noche porque podía ser peligroso, y al día siguiente resultaba un día normal. Supongo que tratan de influir para que la información que produzcas no sea muy dañina para Israel, para los bombardeos, para la guerra que llevan a cabo en la Franja de Gaza. Después de haber vivido aquí más de veinte años, me parece que no hay que conceder mayor importancia a todas estas injerencias del ejército o del gobierno israelí, hay que trabajar e ignorar en la medida de lo posible todo este tipo de advertencias, comentarios y amenazas más o menos veladas que se producen. Lo mejor es ignorarlas. 

Has estado en Gaza durante varios días del ataque israelí, las sensaciones que transmitís quienes habéis entrado son demoledoras. Desde quien compara con su experiencia en el terremoto de Haití a quien encuentra paralelismos con la destrucción de cuatro años de guerra en los Balcanes, aquí cometida en apenas unos días. ¿Con qué sensaciones has vuelto de Gaza? 

Me han golpeado bastante las visitas que he hecho a hospitales, ver cómo llegaban continuamente ambulancias cada treinta segundos, cada minuto, cargadas de heridos. Una muy buena parte de ellos eran niños, otra parte mujeres, a veces en estado de desesperación, a veces muertos. Esto realmente es duro, porque sabes que el bombardeo que está llevando a cabo Israel en la Franja de Gaza es absolutamente indiscriminado. Es cierto que en algunos casos disparan contra milicianos, pero la inmensa mayoría de los heridos y de los muertos que he tenido ocasión de ver en los hospitales eran civiles. Esto golpea mucho. Esta sensación la comparten también compañeros míos de todos los países que han vivido algunos días en Gaza durante esta guerra. 

Las cifras de muertos y heridos civiles son insoportables, aunque Israel asegura hacer todo lo que puede por evitarlas. Israel se escuda en que Hamas utiliza a la población como escudo humano. ¿Tienes constancia directa o por testimonio de compañeros sobre el terreno de que Hamas utilice a la población de Gaza como escudo humano? 

No, pero hay que precisar lo siguiente. Por ejemplo, yo estaba alojado en un hotel al lado de la playa en la ciudad de Gaza que tenía un solar por la parte sur y un solar por la parte norte. Los milicianos utilizaban a veces esos solares –grandes, como diez o quince campos de fútbol, especialmente el del sur del hotel- para disparar cohetes. La marina o la aviación israelí bombardeaba estos solares. Esos solares estaban al lado del hotel, pero es que la inmensa mayoría de la Franja de Gaza está muy poblada, de manera que los milicianos, que utilizan muchos solares para disparar sus cohetes, lo hacen cerca de edificios que pueden ser incluso hospitales. Esto no justifica, desde luego, el ataque indiscriminado que hay contra todo lo que se mueve. Y no sólo alrededor de los solares, porque había veces que no había ningún lanzamiento y también bombardeaban. Es decir, era un bombardeo indiscriminado. Es cierto que los milicianos no avisan al ejército desde dónde van a disparar y que utilizan las zonas urbanas para disparar. Si Israel considera que esto es utilizar escudos humanos… No sé, puede que alguien lo considere así. Yo personalmente no lo creo. 

Miles de víctimas mortales entre los civiles, de ellas cientos de muertos son niños. ¿Es la población civil objetivo de los ataques israelíes? 

Conviene recordar aquí lo que ocurrió en el sur de Líbano en 2006. La guerra de Líbano, también en verano, causó una destrucción civil enorme. Desde gasolineras, pasando por aeropuertos, puentes, hubo 1300 muertos, de los cuales la inmensa mayoría eran civiles. Hubo un general israelí, el general Gadi Eizenkot, que definió la que se llama la “doctrina Dahiya”. Dahiya es el barrio del sur de Beirut que fue completamente arrasado por las bombas, un barrio civil. Esta “doctrina Dahiya”, que hoy está en los manuales militares de todo el mundo, consiste en castigar a la población civil, matar y herir a cuantos más mejor, destruir las más infraestructuras civiles posibles, todo para conseguir que los líderes políticos cambien de opinión. Es una doctrina elaborada en Israel. Esta misma doctrina es la que se ha aplicado en la Franja de Gaza. Yo he estado, por ejemplo, en el barrio de Shujayya, en el Este de la ciudad de Gaza, que ha sido horriblemente arrasado. Las fotografías que se ven de Dresde al final de la Segunda Guerra Mundial son poca cosa comparadas con cómo han quedado extensas zonas de ese barrio, prácticamente hechas polvo. Lo que ha hecho Israel es aplicar esa “doctrina Dahiya” a la Franja de Gaza y ha causado la mayor destrucción que ha podido. 

Las imágenes de niños muertos o heridos han conmocionado a muchos, pero no es la primera vez que Israel mata o hiere a niños, incluso están documentados casos en los que niños parecen haber sido objetivo expreso, que no víctimas colaterales, de la mirilla de los soldados. 

Esta mañana [la conversación tiene lugar durante la mañana del lunes 4 de agosto] había 398 muertos. Es decir, 400 niños muertos. Es una cifra muy elevada, estamos alrededor de los 1800 muertos en general. Significa que de cada cuatro muertos, uno es niño. Hay más de 250 mujeres muertas, ancianos, hombres de todas las edades… Lo que se trata es de aplicar la “doctrina Dahiya”, de destruir lo más posible y causar más miedo entre la población civil para que sus líderes, los líderes de las milicias palestinas, dejen de disparar cohetes contra Israel. Esto seguramente podría ser considerado un crimen de guerra, pero Israel lo ha hecho otras veces y nunca ha pasado nada. Como decía ayer un medio árabe, la Corte Internacional de Justicia es para negros y morenos, porque a los rubios no se les aplica la ley internacional. Se les aplica a los serbios y se les aplica a los africanos, pero desde luego las veces que esto ha ocurrido con anterioridad, [los israelíes] han quedado impunes y yo creo que Israel está convencida de que esta vez también va a quedarlo. 

Hablando de casos anteriores que nos permitan entender que esto no es una casualidad, que no es la primera vez que los niños son víctimas directas, creo que durante la Segunda Intifada llegaste a ver en un hospital a niños que llegaban con la misma herida en el hígado causada por francotiradores. Es decir, niños disparados ex profeso en una misma parte de su cuerpo. 

Fue en el campo de refugiados de Al Bureiy, en la Franja de Gaza. Recuerdo que iba con un periodista de ‘The Guardian’ y con un periodista italiano de ‘La Repubblica’ y entramos de forma accidental en una zona militar cerrada. Vimos a soldados apostados en la tercera planta, en tejados de casas, disparando contra niños de seis, siete y ocho años en el mismo punto, en la parte derecha de la cintura. Llegaban a la clínica que había a pocos metros heridos de la misma forma. Son cosas que pasan continuamente, pero no se denuncian o si se denuncian caen en saco roto o el ejército dice que abre una investigación que luego se cierra como se ha abierto. Todo esto queda impune, hay una impunidad muy grande en todo lo que respecta al ejército israelí. Igual que en los últimos días hemos visto cómo el ejército ha bombardeado siete escuelas de las Naciones Unidas en la Franja de Gaza, repletas de refugiados. La última ayer, donde había 3300 refugiados que habían huido de sus casas. El ejército les había dicho que se quedaran en sus casas encerrados y empezó a bombardearlas. La gente había salido y había ido a las escuelas de la ONU pensando que, al ser escuelas de la ONU, no serían atacadas. Fueron atacas, ayer hubo diez muertos, y esto ha ocurrido ya siete veces en lo que va de conflicto desde el 8 de julio. Son cosas que se saben y que no tienen trascendencia después. Es cierto que el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, ha dicho que es una “salvajada moral”, pero Israel está perfectamente convencida de que no va a pasar nada y no van a llegar a ninguna parte las acusaciones de crímenes de guerra que reciban después. 

Según Uri Avnery [veterano periodista y antiguo diputado israelí], Israel ha ido variando sus objetivos a lo largo de estas semanas. Primero fueron los cohetes, después los túneles. “Si la conveniencia política lo exige, puede que mañana haya otro objetivo de guerra. Éste se aceptará en Israel por aclamación unánime”, afirma Avnery. Da a entender que primero se dispara y después se le da un objetivo a ese disparo, un marco de justificación. ¿Tiene algún fundamento sólido, de necesidad imperiosa y vital, esta ofensiva militar sobre Gaza? 

No. En resumidas cuentas, es una situación que se ha producido por la permanencia de las tropas israelíes en los Territorios Ocupados de Cisjordania. Ahí ha sido donde ha saltado esta vez la chispa y se ha extendido a Gaza. Ahora Hamas trata de reabrir los pasos que hay entre la Franja e Israel y entre la Franja y Egipto, para que las personas puedan circular, para que los bienes y las mercancías puedan circular. Y en ese pulso estamos. Israel no quiere abrir los pasos y Hamas va a seguir tirando cohetes hasta que no termine el bloqueo de la Franja de Gaza, que ya dura siete años. Esta es la situación en estos momentos. Hay un pulso político que vamos a ver cómo se resuelve. Hamas insiste en que mientras siga el bloqueo no va a parar. El bloqueo es inhumano. También podría alegarse que el número de gente que está muriendo en Gaza estos días, desde el 8 de julio, 1800 personas, probablemente sea menor que la gente que ha muerto a causa del bloqueo durante estos siete años. Desde luego, el daño que se ha hecho a 1’8 millones de habitantes ha sido muy grande en todos los aspectos de la vida. Hamas va a seguir, al menos esto es lo que dice, hasta acabar con el bloqueo e Israel va a intentar lo posible para que esto termine sin levantamiento de bloqueo. A ver cómo termina el pulso. 

Retirada de las tropas israelíes de Gaza. Final del bloqueo de Gaza, incluyendo la libertad de movimiento de personas y bienes a través de los pasos fronterizos. Liberación de presos, incluidos miembros del parlamento. Reconstrucción de Gaza. Reconstrucción del aeropuerto y puerto de Gaza para asegurar la conexión con el mundo. Asegurar los derechos de pesca de los pescadores… Son condiciones que los palestinos han presentado a los mediadores egipcios. ¿En qué sentido estas peticiones ponen en riesgo la existencia de Israel? 

En ningún sentido. Lo que está ocurriendo en Gaza forma parte de la política continua de humillación de los palestinos, no sólo en la Franja de Gaza, también en Cisjordania. Cisjordania es una balsa de aceite, no está pasando nada desde hace 10 años. El presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, colabora muy estrechamente con Israel en temas de seguridad. En Cisjordania no se mueve nada sin que lo sepa Israel. Es decir, está haciendo todo lo que le pide Israel y, sin embargo, las colonias judías siguen creciendo día a día e Israel sigue desplazando más población judía a los Territorios Ocupados. Eso forma parte también de la humillación que es, en esencia, la política israelí hacia los palestinos. 

Entre la operación ‘Pilar Defensivo’ en noviembre de 2012 y hasta el inicio de este ‘Margen Protector’ que todavía está en marcha, Israel habría violado hasta en cerca de 200 ocasiones el alto el fuego firmado, mientras desde Gaza se habría violado en aproximadamente 75 ocasiones, teniendo en cuenta además que en este lapso de tiempo en Gaza ha seguido el férreo bloqueo israelí, que cumple ya siete años. Cifras que sorprenden cuando quien dice tener derecho a defenderse es quien más veces habría violado el acuerdo.

Sí, pero para defender esta política de humillación se utiliza también mucho el cinismo, y los dirigentes israelíes son expertos en cinismo. Estos datos reflejan simplemente el cinismo de los dirigentes israelíes que tienen más acceso a los medios de comunicación occidentales, especialmente de Estados Unidos, y que los utilizan en su propio beneficio, faltando muchas veces a la verdad. 

Ahora que mencionas a los medios de comunicación internacionales, especialmente los estadounidenses. ¿Es la primera vez en que realmente se está filtrando una sensación de hartazgo hacia la política de Israel? O esto es algo habitual cuando se producen matanzas de este nivel y después se vuelve al statu quo habitual. 

He oído muchos comentarios en este sentido de que esta vez la gente está cansada, pero también se ha dicho en ocasiones anteriores. Lo cierto es que Israel ha vuelto a tropezar en la misma piedra y ha insistido en no evacuar los Territorios Ocupados de colonos y de tropas. Cuando esto termine, Israel volverá a lo de siempre. La cuestión es que los palestinos no van a resolver este conflicto porque no pueden e Israel no lo va a resolver porque no quiere. La única que lo puede resolver es la comunidad internacional y, sin embargo, tampoco quiere resolverlo. O hay un cataclismo muy importante o esto va a seguir en la misma línea que hasta ahora. 

Los palestinos no pueden, los israelíes no quieren. En todo caso, ¿de qué son responsables los palestinos en este momento, año 2014, respecto a su situación actual? 

Los palestinos pueden hacer poca cosa y de poca cosa son responsables. En teoría, la ley internacional les protege para que puedan resistir frente a la ocupación. En Gaza la están haciendo esporádicamente, en Cisjordania nunca, aunque la ley internacional les da derecho a resistir. En una parte, en Gaza, resisten de tanto en tanto, y en otra parte, Cisjordania, no resisten nunca y ni en un sitio ni en otro consiguen sus objetivos. No sé qué deberían hacer para conseguir sus derechos. Como comentaba antes, no depende de ellos, depende de la comunidad internacional, que no tiene un gran interés en resolver este asunto. 

Has escrito en varias ocasiones que lo que Hamas no consiga en estos días de hostilidades no lo va a conseguir en una mesa de negociación posterior. Es lo que yo denomino “el dilema gazatí”. Terrible dilema: la sumisión no parece garantizar más que la rebeldía. 

Esto es algo que creo que han entendido los dirigentes de Hamas y por eso esta vez están manteniéndose fuertes a pesar de los 1800 muertos, de los 9500 heridos: no van a dejar de disparar cohetes hasta que se levante el bloqueo. En mi opinión, y es una opinión extendida, si no lo consiguen con los cohetes no lo van a conseguir en la mesa de negociaciones, porque ya ha habido experiencias anteriores que lo han demostrado y ésta no va a ser una excepción. Ellos lo saben y por eso están resistiendo a pesar de las enormes pérdidas civiles que está causando esta guerra. Las pérdidas son incluso menores que las que causa el bloqueo permanente de la Franja de Gaza, que ya dura siete años. 

Eugenio García Gascón en Jerusalén

La joven activista israelí Elizabeth Tsurkov defiende que el hecho de contar con la protección de la ‘Cúpula de Hierro’ debería hacer que Israel no “sobreactúe” de la manera en que ella considera que lo está haciendo. Esos cohetes no habían matado a nadie en años anteriores. Los cohetes fueron el primer objetivo confeso de esta operación, después se dio el de los túneles. Los túneles han sido vía de entrada de alimentos y materiales que han permitido eludir estos años, en la medida de lo posible, el bloqueo israelí. También han sido los que han permitido la entrada de armamento. ¿Qué los ha convertido en una prioridad urgente para Israel? 

Los túneles comenzaron hace muchos en el sur de la Franja de Gaza, entre la parte palestina de Rafah y la parte egipcia. Estos túneles tenían cientos de metros, a veces kilómetros, iban de una parte de esta ciudad que está en la zona de Gaza a una parte que está en la de Egipto. Esos túneles se construyeron básicamente para que entraran productos que Israel no permitía que entraran. Después se utilizaron también para el tráfico de armas, pero la idea inicial era comercial. ¿Qué ha pasado ahora? Esos túneles están casi todos destruidos por Egipto, desde que al-Sisi dio el Golpe de Estado hace un año. Lo primero que hizo fue destruir esos túneles, algo que no se había atrevido a hacer Mubarak, lo que indica la sumisión de al-Sisi a la política israelí, fue su primera acción. Lo que ha pasado ahora es que Hamas está utilizando los túneles de manera ofensiva. Ha creado al menos una treintena de túneles entre la Franja de Gaza e Israel, túneles que tienen varios kilómetros y que son complejas redes de túneles, que acaban, que tienen bocas, en la parte israelí y por donde los milicianos entran y sorprenden por la espalda a los soldados que están en el frente, en la frontera con Gaza. Esto es lo que Israel dice que es intolerable ahora mismo y es la explicación que ha dado para justificar, al menos en parte, la invasión de Gaza. Israel dice que ha acabado con una treintena de estos túneles y que ha cumplido la misión. No sé, quizá Hamas construya ahora más túneles o veremos lo que ocurre. El elemento nuevo es ese, que ha habido unos túneles que han entrado en Israel. Realmente el primer túnel que entró en Israel se utilizó en el año 2004, es decir, hace diez años, pero nunca se había hecho con tanta intensidad como la que ahora se está haciendo. 

Quienes mantienen una posición de, llamémoslo, equidistancia, dicen que ésta es una cuestión muy complicada, que el conflicto árabe-israelí es sumamente complicado, que no se puede resumir con sencillez. Hay un resumen de alguien a quien conoces bien, el periodista Joan Cañete, que hace unas semanas publicaba un artículo en ‘El Periódico de Catalunya’, antes incluso de que comenzara esta operación llamada ‘Margen Protector’, titulado “Todos son víctimas de la ocupación”. ¿Compartes reflexión? 

Sí, sin duda, también lo creo. La ocupación es realmente horrible, es muy difícil imaginarse lo que es la vida cotidiana en la ocupación, especialmente cuando en la Franja de Gaza hay un bloqueo. Ves una pobreza enorme, un desempleo astronómico, la gente apenas tiene para comer. Cuando estuve en Gaza fui a un supermercado y pregunté por los precios –todos los precios han subido, son caros, mucha gente no trabaja, no puede comprar-, y me comentaba el dueño: “Mira, si vienes por la tarde, hacia las siete o las ocho, verás a mucha gente que está comprando en este supermercado bolsas de comida para repartir de forma anónima a otra gente”. Es algo que se hace mucho, se va al supermercado, se compra un paquete con mucha comida y se hace llegar de forma anónima a una familia pobre. Esto es moneda corriente en la Franja de Gaza, especialmente en estos días de la ofensiva que han coincido con el mes de Ramadán. Realmente las condiciones de la ocupación son terribles y es algo con lo que hay que acabar y la comunidad internacional no ha hecho nada para acabar con ello. De vez en cuando lo ha criticado, es cierto, pero no ha movido un dedo y esperemos que lo que está ocurriendo en Gaza sirva para poner fin a este terrible bloqueo que hace tanto daño a 1’8 millones de civiles. 

Estás de vuelta, has salido de Gaza. En Israel las encuestas muestran un apoyo masivo, próximo a la unanimidad norcoreana, de la población judía de Israel al ataque a Gaza. Se ha acosado con violencia en Tel Aviv a los manifestantes que se han opuesto a la guerra y el ambiente permite excesos mediáticos como un artículo (después retirado) que justificaba el “genocidio” en Gaza, otros que consideran que no hay que tener en cuenta las reacciones mundiales. Por sus excesos verbales, por el grado de intimidación física, por la belicosidad compartida, me recuerda a algunos de los momentos más terribles de la historia del siglo XX. ¿Te ha sorprendido o ya has vivido situaciones semejantes

Creo que forma parte de la situación de aquí. Digamos que desde niño, desde que estás en el jardín de infancia, llegan soldados a tu guardería y los maestros te los presentan como héroes. Ellos les explican lo que hacen e incitan a los niños a imitarlos. Esto cuando tienen tres y cuatro años de edad, pasa en todas partes. Y desde esa edad en adelante, el bombardeo de información en esa misma línea es enorme. Todo el mundo lo experimenta, de manera que no puede sorprender que la gente esté ahora mismo a favor de la guerra. Anoche estaba viendo el informativo del Canal 2 de la televisión hebrea y se hizo una encuesta sobre la popularidad del Primer Ministro Benjamin Netanyahu inmediatamente después de que se conociera que el ejército estaba saliendo parcialmente de Gaza. La encuesta mostraba que el 62% de los israelíes apoyaban ayer a Netanyahu. Ese apoyo fue del 82%, veinte puntos más, cuando empezó la ofensiva terrestre. Quiero decir, es natural que, cuando la gente se cría y desarrolla en un clima bélico, en el que las televisiones y las radios no hacen más que entrevistar a militares en tiempo de paz o en tiempo de guerra, todo este clima contribuya a que la gente sea muy militarista. A mí no me extrañan los datos de estas encuestas donde se ve que la inmensa mayoría de los israelíes quiere dar más caña a Gaza. No me sorprenden, forman parte de la sociedad tal y como es la sociedad israelí. 

Ya has mencionado la destrucción de túneles en Rafah del gobierno egipcio de al-Sisi tras el Golpe de Estado, incluso Netanyahu habla de un nuevo escenario de colaboración con los países árabes con Israel. Es una pregunta que se hacen muchos ciudadanos de Gaza en estos días: “¿Dónde están los países árabes?”. ¿Dónde están? 

Están desaparecidos o casi diría que en la otra línea del frente. Es el caso de Egipto, por ejemplo. La primera decisión que tomó el general al-Sisi desde el Golpe de Estado del verano pasado fue, como he dicho, destruir cientos de túneles que comunicaban la Franja de Gaza con Egipto. Esa fue la primera decisión. Sisi ha tenido siempre muy buenos contactos con israelíes y los israelíes le han recompensado su buena voluntad para con ellos haciendo lobby a favor de Sisi en Estados Unidos. Es una dependencia conocida y, por lo tanto, no debe extrañar nada la actitud de Egipto respecto a los palestinos. En cuanto a Arabia Saudí, por ejemplo, es cierto que hace tres días el rey Abdalá condenó los excesos de Israel en la Franja de Gaza, pero lo cierto también es que Arabia Saudí e Israel tienen objetivos comunes que son la lucha contra Irán y la lucha contra los chiíes en Oriente Medio. Por eso resulta que los saudíes no denuncian como deberían ni hacen lo que deberían hacer para acabar con una situación así. Y esto que hemos dicho de Egipto y Arabia Saudí lo podríamos decir de la inmensa mayoría de los países árabes de Oriente Medio. 

A un periodista no hay que exigirle vaticinios sobre qué nos deparará el futuro pero, por tu larga experiencia en la zona, ¿tienes una idea aproximada de qué nos espera en próximos tiempos respecto a la situación sobre el terreno? 

Creo que todo va a seguir igual excepto si la comunidad internacional actúa con energía. Pero como esto no está a la vista, si no se produce una intervención muy enérgica de la comunidad internacional, dentro de muy poco tiempo volveremos a estar en una situación similar.

Carlos Pérez Cruz

viernes, 1 de agosto de 2014

Elizabeth Tsurkov: "There is no basic empathy in Israel with the horror that has been done in Gaza"


Elizabeth Tsurkov

Interview with Elizabeth Tsurkov, a young human rights activist from Israel. Elizabeth works at 'The Hotline for Refugees and Migrants',a non-governmental and non-profit organization that aims to defend and further the rights of refugees, migrants and prevent trafficking in persons in Israel. She is one of the few voices in Israel who is publicly against war in Gaza and against Israel military politics of her government.



Aquí  puedes leer la transcripción al castellano de esta entrevista.

jueves, 31 de julio de 2014

Quique Kierszenbaum: “Israel deshumaniza las imágenes que llegan de Gaza”

De origen uruguayo, el periodista Quique Kierszenbaum (Montevideo, 1967) reside en Israel desde hace más de veinte años. Desde allí cubre informativamente la región para su país, aunque también colabora como fotógrafo para diferentes medios internacionales.

Quique Kierszenbaum

Has cubierto en Tel Aviv la que hasta la fecha ha sido la manifestación más importante en cuanto a número, con alrededor de 5000 personas, también actos en Jerusalén. Un porcentaje mínimo de la población se ha movilizado contra el ataque a Gaza, incluso las encuestas muestran un apoyo masivo. ¿Cómo interpretas la reacción de la sociedad israelí? 

Fui a Tel Aviv a cubrir la manifestación porque fue la primera que juntó a un número importante de personas. En las marchas de Jerusalén participo, porque las organiza la comunidad de la escuela de mi hijo. Marcho con otros padres, tanto palestinos como israelíes. Creo que los números son terribles. Hace pocos días se publicaron unos datos en la televisión israelí en los que el 87% de la población estaba en contra de terminar con esta operación, con esta guerra que está llevando a cabo Israel en Gaza, lo que me parece un número imposible de entender. Habla de una deshumanización total de los palestinos, no parecen entender qué es lo que están viendo por la tele y eso es preocupante. 

Las semanas posteriores al secuestro y asesinato de los tres israelíes en la zona de Hebrón fueron muy tensas y esa tensión se agitó también desde el gobierno. Además de la tortura hasta su muerte de un joven palestino, se han visto actos de intimidación y acoso contra los árabes. A todo ello, hasta cierto punto cotidiano, se suma ahora la agresión a israelíes que protestan contra el ataque a Gaza. Otros entrevistados me han reconocido que es un fenómeno nuevo. ¿Es la peor noticia para Israel? 

Sin duda. Por la forma en que se está dando el conflicto en Gaza y por la forma de resolverlo, no cabe la menor duda de que esta nueva aventura militarista va a terminar en un cese del fuego. El de Gaza no es el problema más importante, a pesar de que los números son terribles. Creo que el problema más importante es que hay una fractura en la sociedad israelí en estos momentos y, cosas que quienes trabajamos en los medios sabíamos que existían, se han tomado de pronto la libertad de expresarse en público. Han atacado a manifestantes y, de alguna forma, han recibido un apoyo moral de parte de los legisladores de derechas. Es algo que creo que no tiene marcha atrás. El sábado yo mismo fotografié y me acerqué a esa gente en Tel Aviv y creo que el mensaje de odio va a ser difícil de cambiar. En estos momentos, la sociedad israelí está sufriendo una fractura que tiene que ver con esos números de los que hablábamos. Cuando se apoya de tal manera una campaña militar en la que se ha matado ya a 1200 personas, la mayoría civiles, creo que se transmite un mensaje de falta de respeto a la vida y que eso, de alguna forma, penetra en la sociedad. Los resultados están a la vista. 

Meir Margalit percibe que en este momento en la sociedad israelí hay casi un ambiente de guerra civil, aunque desea estar equivocado. ¿Compartes esa percepción? 

No, creo que todavía no estamos ahí. Creo que estamos todavía en una situación en la que se están probando los límites. Lo que me preocupa mucho es que esto va a aumentar. Me preocupa mucho porque toda esa gente que en estos momento ataca a la izquierda, física y verbalmente , ha ocupado casi todos los espacios públicos. Pensar que en la plaza de Rabin en Tel Aviv manifestantes israelíes son atacados por israelíes me trae lamentablemente algunos recuerdos bastante complicados de ese lugar. 

Jerusalén y Tel Aviv son universos casi opuestos. ¿Cuál es el perfil de los participantes en las movilizaciones? ¿Hay diferencias en una y otra ciudad? 

En Jerusalén la mayoría de la gente que participa es parte de la comunidad en la que vivo. Es gente que tiene alguna relación con la escuela, ya sea porque sus hijos van o porque en algún momento sus hijos fueron, o porque siente que es un mensaje importante. Lo de Tel Aviv es algo mucho más grande, pero sigo viendo a la misma gente de siempre. Cuando uno va a esas manifestaciones ve a la misma que gente que se viene manifestando desde hace muchísimos años, exactamente a las mismas personas. Ha aparecido de pronto algo más de gente joven, pero creo que el perfil de edad es más o menos homogéneo. Quienes estaban en la contramanifestación -que era mucho más pequeña, había 300 personas como mucho-, me pareció que eran mucho más jóvenes en su mayoría.

En árabe y hebreo: "Marchamos juntos, mano a mano". Manifestación en Jerusalén (Foto: Quique Kierszenbaum)

He mencionado que las semanas posteriores al secuestro y asesinato de los tres jóvenes israelíes en la zona de Hebrón fueron de mucha tensión en Jerusalén, hubo ataques contra árabes de la ciudad. ¿Cómo está ahora el ambiente? Porque se está hablando del resurgir de las protestas en Cisjordania. 

El ambiente en Jerusalén está dividido por la división natural de la propia Jerusalén. En los barrios palestinos siguen las manifestaciones que, en general, arrancan por las noches, se enfrentan a la policía. De todas maneras creo que sigue medido. Yo estuve en el entierro de uno de los jóvenes que mataron en [el checkpoint de] Qalandia, y había una sensación de que los entierros y la situación en Gaza iban a empujar a la gente a salir a la calle. Se hablaba de una Tercera Intifada, pero eso todavía no se ve y posiblemente no se vea. No hay una decisión política de salir a la calle pero sí hay enfrentamientos. En Jerusalén Occidental, la parte residencial, es una parte que está más tranquila, pero el centro de Jerusalén ha sido uno de esos espacios que, en general, se han perdido. Muchos de los ataques, de los insultos, de los encuentros entre derechistas e izquierdistas han sido ahí. Y queda después toda esa parte en el medio, las zonas limítrofes, en donde todas las noches escuchamos reportes de violencia individual contra palestinos. No los enfrentamientos de los que hablamos sino golpizas [palizas]. Las hubo a dos personas hace pocos días, también nuevos intentos de secuestro a palestinos. En general, la situación de Jerusalén es muy tensa. Quien conoce las caras de esta ciudad, cuando camina por el centro, se da cuenta de que hay una tensión muy importante. 

Hace unos días se conocía la prohibición de la emisión en radio de una campaña de la ONG B’Tselem en la que se leían los nombres de algunos de los niños muertos en Gaza. Esa censura, en este caso a una campaña publicitaria, ¿es también informativa? 

La palabra censura es un término complicado porque, si bien el aviso de B’Tselem fue censurado, creo que los medios van por una línea mucho más de autocensura. No creo que acá haya una línea desde arriba que sea la que controla los contenidos, sino que como parte de ese 87% de la población que está a favor, creo que los medios se han convertido en una máquina propagandística muy importante que, de alguna forma, manda el mensaje a las casas de la gente que está sentada viendo las noticias casi todo el día. Por la situación, aquí hay informativos casi todas las horas de luz, hasta la mitad de la noche, y no me cabe la menor duda de que son muy pocos los periodistas, muy pocos, y más en los medios digitales, los que están criticando lo que pasa. Hay también una deslegitimación muy importante a todas las voces contra la guerra, y no solamente en las noticias. En esas mil horas de programas abiertos, en los que se mezcla noticias con gente que va a dar su opinión, desde músicos a monologuistas, todos mantienen esa misma línea de deslegitimación de las voces que están en contra de la guerra. Hay miedo en la calle y está fundamentado por los últimos sucesos de violencia. La violencia, el racismo, el patoterismo [intimidación] de la ultra derecha encienden una vez más la alerta por un próximo crimen político. Y el problema no son solo los que gritan, los que insultan y los que atacan, sino también los lideres políticos y los líderes religiosos que incitan a la violencia y que fomentan el sentimiento de traición a quien está en contra de la guerra o la critica. 

Gracias, entre otras cosas, a las redes sociales, es muy difícil ocultar la realidad sobre el terreno. Desde Gaza nos están llegando, por uno u otro lado, imágenes terribles. ¿La muestran los medios convencionales de Israel o el ciudadano israelí tiene que buscarse la vida por su cuenta si quiere ser consciente de lo que pasa? [Israel prohíbe el acceso de periodistas israelíes a la Franja de Gaza, por lo que no hay periodistas de este país sobre el terreno]. 

No, mostrarla la están mostrando, el problema es la interpretación. Cuando uno ve las imágenes, hay una voz que está relatando qué es lo que está pasando y yo creo que el gran problema es ese. Yo hablo hebreo y consumo muchos informativos, porque considero que son una fuente importante para saber qué es lo que se le está diciendo a la población israelí. Las imágenes llegan, el problema es la interpretación y ahí entra lo que decía, una deshumanización total del contenido de las imágenes que es muy preocupante. Y a esto hay que sumarle los corresponsales militares de los distintos canales, que parecen estar enlistados en esta misión, muchas veces agregando leña al fuego. 

Muchas personas prefieren no expresarse públicamente, seguramente por ese condicionamiento del que estamos hablando, por la unanimidad de opiniones tanto en los medios como incluso entre los propios vecinos de uno. ¿Qué precio paga hoy un israelí por oponerse a las políticas bélicas de su gobierno e incluso por defender los derechos de los palestinos? 

Depende mucho de las personas. En general, quienes han hablado toda la vida defendiendo los derechos de la población palestina ya no se asustan de nada. Hemos escuchado y vivido todo lo que te puedas imaginar y mucho más. Para eso tengo una expresión: “qué le hace una mancha más al tigre”. No son estas personas las que más están sufriendo. Creo que, en general, la que más lo sufre es la gente joven, gente que ante tanta catástrofe se expresa por primera vez y, por supuesto, la población árabe-israelí que está muy expuesta. Hemos visto campañas terribles, en las que incluso se está yendo a los lugares de trabajo de quienes se han expresado en redes sociales. Pero, como te dije, cuando hay una deslegitimación tan grande, hay un consenso muy importante de que esas voces son voces de traidores. Así se ve en la sociedad. ¿Cómo les afecta en el día a día? A cada uno le debe afectar de una forma diferente, ya puede ser tanto en las relaciones familiares como de los marcos en los que uno vive. Para quienes hacen esto desde hace muchos años, para quienes tienen una visión política y social muy clara hace muchos años, no es la primera vez. Se desarrollan herramientas para poder enfrentarte a los ataques. 

Manifestación conjunta de israelíes y palestinos en Jerusalén (Fotografía: Quique Kierszenbaum)

Imagino que es más fácil mantener la unidad en entornos como el que comentabas de la escuela de tu hijo, en la que conviven palestinos e israelíes, en tiempos de una mayor calma que la de estos días. ¿Se filtran y despiertan las tensiones en semanas así? 

La verdad es que no, es justamente lo contrario. En momentos así es cuando ese pacto que hicimos necesita ser demostrado y probado, y creo que las mejores cosas salen en estos momentos, en los que las voces son claras y diversas. Eso es lo que nos refuerza. Por ejemplo, en la escuela nos hemos reunido muchas veces los padres para hablar, para expresar tanto la tensión como los miedos, para dar con un lugar en el que hay quienes escuchan, no juzgan y tratan de apoyarse. En cierto sentido estamos juntos precisamente para afrontar este tipo de situaciones. 

Lo pregunto a título personal, lo más lejos posible de la realpolitik. Si de ti dependiera, ¿cuál sería una solución justa para poner fin a tantas décadas de violencia y para facilitar la coexistencia? 

No voy a caer en la trampa de dar la receta sobre cuál sería mi solución. Estoy seguro de cuál es el camino. Creo que la solución tiene que ser un proceso en donde las partes se sienten a negociar de forma igualitaria, donde las necesidades y las obligaciones de ambas partes se pongan encima de la mesa sin diferencias. Ese va a ser el único camino para llegar verdaderamente a una solución. 

Como periodista. Hablábamos antes de las redes sociales, que están permitiendo tener una cobertura diferente de Gaza que en ataques militares similares. Esa es una ventaja informativa, aunque también hay que hacer una fuerte discriminación de la propaganda, pero también para los periodistas están siendo una vía de recepción de tremendas tensiones. 

Sí, sin duda. Las redes sociales permiten que cualquiera se conecte con los periodistas, lo que en ocasiones nos expone a muchísimos ataques. Personalmente he recibido ataques tanto de un lado como del otro, de forma permanente, sigo recibiendo. Es difícil tener que abrir estas redes sociales y enfrentarte todos los días a tanta propaganda, a tanto mensaje con tanto odio, a tanto mensaje ciego. Eso es lo que más caracteriza a los atacantes de ambos lados, un mensaje totalmente ciego de alguien que no quiere escuchar y solamente quiere ser escuchado. Pero las redes sociales tienen también sus defensas, creo que he roto el récord de bloqueos, no estoy dispuesto a jugar el juego sin reglas que ofrecen las redes. A quien me insulta, desacredita o repite propaganda, lo bloqueo inmediatamente. Cuando gente real muere, es herida, amenazada, corre a refugios, protege a sus hijos o pierde sus hogares, no hay tiempo que perder para jugar en las redes sociales con propagandistas.


Carlos Pérez Cruz