miércoles, 23 de julio de 2014

Netanyahu con 28 años (1978)



"[La cuestión de la autodeterminación] no es [el problema principal]. El verdadero problema es el desafortunado rechazo árabe al establecimiento del Estado de Israel. Durante veinte años los árabes han tenido tanto Cisjordania como la Franja de Gaza, y si la autodeterminación fuera, como dicen, el verdadero problema del conflicto, hubieran podido establecer fácilmente el Estado palestino. ¡Pero no lo hicieron! Durante 20 años no escuchamos una sola palabra sobre autodeterminación. De hecho, lo que sí escuchamos los que vivimos allí es que había que empujar a los judíos al mar. Después de 1967, bajo el liderazgo de la OLP, la línea dura cambió para adoptar un eslogan disfrazado de moderación que habla primero en términos de un Estado democrático secular y después lo sustituye por la autodeterminación de Palestina. Al contrario de lo que se ha dicho sobre que en 1977 hubo un cambio en los objetivos de la OLP... Permitidme citar lo que la oficina de información de la OLP dijo en un periódico holandés en 1977, el 5 de mayo. La declaración era muy sencilla: nuestro objetivo sigue siendo la destrucción del Estado sionista de Israel. Así que no olvidemos que de lo que estamos hablando aquí no es del intento de construir un Estado sino de destruir uno".

"Es bastante instructivo que los palestinos que invocan el derecho de autodeterminación -que es un atributo de las naciones independientes-, ellos mismos son los que se definen como miembros de la nación árabe. Nadie está negando que existan árabes palestinos, pero los propios palestinos, en el Consejo Nacional Palestino, en su primer artículo, dicen que el pueblo de Palestina "es parte de la nación árabe". ¡Miremos a la nación árabe! Tiene 21 Estados, un área que ocupa aproximadamente el tamaño de Estados Unidos, una sexta parte de todo el mundo. Añadan a eso el hecho de que ¡ya existe un Estado palestino! Y ese es Jordania. El 60% de su población es palestina. Es bastante interesante que tanto Yasir Arafat como el Rey Hussein, encarnizados enemigos, están de acuerdo en una cosa: Jordania es un Estado palestino. Así que estamos hablando de la petición del Estado árabe número 22 y del segundo Estado palestino".

"A los palestinos de Cisjordania se les van a ofrecer todos los derechos humanos, todos los derechos civiles, como ningún árabe está ofreciendo en Oriente Medio. Ningún árabe tiene derechos humanos o el derecho de votar a su propio gobierno. Los árabes que viven en Israel en las fronteras de 1967, son los únicos árabes a los que se les ha ofrecido ese derecho. Y estoy completamente a favor de que se les ofrezca a los árabes que viven en Cisjordania y en la Franja de Gaza en el acuerdo final de paz".

[Sobre los derechos de los palestinos en Cisjordania y Gaza] "Es verdad que en Cisjordania y en la Franja de Gaza están en un periodo de transición. De hecho, hasta ahora ningún gobierno árabe está dispuesto a negociar sobre este periodo de transición y pienso que cuando esta transición, cuando este periodo de negociaciones termine, no hay razón para que, ya sea bajo ciudadanía jordana o israelí, estos árabes no tengan completos derechos humanos, el derecho a votar por sus representantes como hacen los árabes de Israel. Ojalá todos los árabes en Oriente Medio lo tengan algún día".

"Son [los líderes de la OLP] los que dicen que son parte de la nación árabe, son ellos los que dicen que ya tienen un Estado palestino. No tienen ningún derecho a establecer un segundo en la puerta de mi casa que amenace mi existencia. No lo tienen bajo ningún concepto".

[Sobre la relacion con Estados Unidos] "No es unidireccional, no es Israel que recibe de los Estados Unidos, Israel le está dando a Estados Unidos una oportunidad extraordinaria en Oriente Medio. Es el único Estado aliado democrático con el que puede contar Estados Unidos"

[Sobre el riesgo, para un sionista comprometido con el Estado judío como es él, del crecimiento demográfico árabe dentro de las actuales fronteras de Israel] "Sé que las últimas cifras de población han mostrado, de hecho, un descenso de los nacimientos árabes, particularmente en Cisjordania y en la Franja de Gaza, como resultado de una educación superior, de una educación universal para las mujeres que no existía antes de Israel... antes de 1967. Si me estás preguntando si rechazaría a los palestinos o a los árabes que viven entre nosotros, es ridículo, por supuesto que no, son parte de... son ciudadanos de Israel" [Le estoy hablando de Cisjordania y de Gaza. Volvamos al meollo del tema]. "Sí, sí. Cualquiera que sea el acuerdo final, esta gente debería ser libre de multiplicarse tanto como desee. Creo que está escrito en la biblia: creced y multiplicaos. Pienso que esta gente debería tener ese derecho. No voy a imponer un programa de control de la natalidad bajo ninguna circunstancia".

"Estados Unidos debería oponerse a la creación de un Estado palestino por varias razones. La primera es que es injusto pedir la creación de un 22º Estado árabe y un segundo Estado palestino a expensas del único Estado judío. Eso acabaría también con las esperanzas de esos palestinos moderados que quieren de forma genuina lograr un acuerdo pacífico con Israel".

Traducción: Carlos Pérez Cruz

‘Omar’: el aire irrespirable de la ocupación israelí

Fotograma de la película 'Omar'.

Hay algo que me molestó de Inch’ Allah (2012) -película, por otro lado, muy recomendable de la canadiense Anaïs Barbeau-Lavalette-, y que vuelve a molestarme con Omar (2013), del palestino Hany Abu-Assad. En ambos casos el detonante de la trama es una acción armada palestina: en la primera, un ataque suicida en Jerusalén; en la segunda, el disparo y muerte de un soldado israelí en Territorios Ocupados.

Me molesta porque ambas son películas recientes y valientes que, desde la ficción e incluso el mero entretenimiento, hablan de las consecuencias de la ocupación, del sometimiento de todo un pueblo, de la arrogancia e impunidad del Goliat israelí, de la tortura, de la imposibilidad de llevar una vida digna (o de simplemente tenerla) en esas circunstancias, etcétera. ¿Por qué entonces ambas películas parten de una acción armada palestina si aquello que nos quieren contar no depende necesariamente de ellas?

Sigue leyendo el artículo en 'El Asombrario & Co.'

lunes, 14 de julio de 2014

Horror


La guerra es la peor de las posibilidades del ser humano. Se ha glorificado miles de veces, pero la guerra es muerte, devastación, humillación, vísceras, vidas rotas. De la barbarie y masacre de Gaza de estos días están escribiendo excelentes periodistas en estos días. Poco tengo que añadir a lo que ellos ya han dicho desde allí o incluso desde aquí. Sólo quiero agradecer que honren el periodismo con su trabajo, arriesgando su vida y dignificando una profesión denostada (muchos han hecho mucho por ello) con un trabajo riguroso y honesto en una situación tan complicada.

La guerra es un asco. Israel hace la guerra en nombre de la lucha contra el terrorismo (recordemos que son USA y Europa quienes otorgan las credenciales). Ni el ‘señor X’ de los GAL, en sus sueños más húmedos, lo hubiera imaginado: Bilbao o Donostia bombardeadas por tierra, mar y aire en nombre de la lucha antiterrorista. Israel lo hace por costumbre, sólo que en ocasiones lo hace de forma más salvaje (si cabe) y es noticia. Por lo demás, insisto, es costumbre. La principal víctima es siempre la población civil. Decir lo contrario es mentir.

La guerra es un horror y glorificarla es sencillamente inmoral. En estos días tan terribles de asedio a Gaza, se vive en las redes un combate no menos terrible. Al lado de la guerra parece una minucia, un efecto colateral de la violencia en la opinión pública, pero no dice menos que la propia guerra sobre la condición humana. En la red se combate con propaganda. No es nada nuevo, pero, además de propaganda, hay un pulso entre fanáticos, una batalla por la ceguera que produce arcadas.

En los pocos (pero larguísimos) días que llevamos de ‘Operación Margen Protector’ (manda huevos), he visto la imagen de un crío palestino al que le faltaba medio cráneo y al que su padre llamaba entre gritos de devastada desesperación, cadáveres de menores entre escombros, supervivientes aterrorizados de un centro de atención a minusválidos, las tumbas de 18 personas de una misma familia, y un largo etcétera cuya descripción e ilustración les ahorro. ¿Quién es capaz de aceptar algo así? ¿Cómo alguien puede justificar que un gobierno haga eso en su nombre? Lamentablemente, más de los que uno es capaz de imaginar. El fanatismo ciega (como bien ilustraba una enorme viñeta de El Roto: “¡Al fin veo!”, gritaba con los ojos cegados por una venda que llevaba inscrita la palabra “Fanatismo”) y el odio ofrece visiones tan distorsionadas que uno creería producto de sustancias psicotrópicas. Hay personas (sí, lamentablemente también son personas) que prefieren ignorar el pequeño detalle de que a un bebé le falta media cabeza y afirmar que lo que se pretende con esa imagen es “dar pena”.

Hemos visto numerosos videos de lo que Israel considera un aviso preventivo (¿humanitario?) antes de la voladura con misiles de las viviendas de Gaza. Sin entrar ahora en mayores consideraciones sobre lo que implícitamente nos está diciendo Israel al “avisar” de antemano a sus víctimas, he comprobado cómo se justifica y otorga valor moral superior a ese crimen injustificable contra la población civil. “Encima que avisamos”, vienen a decir. Hay quien ha visto por primera vez uno de esos videos y pensó que el “aviso” era el misil. No sabe lo que va a llegar 57 segundos después. Me resulta imposible imaginar qué pasa por el interior de alguien que considera que ese “aviso” es ejemplo de la superioridad moral de su país. Los calificativos se los dejo al lector.

Un último detalle (habría miles): Otras imágenes que hemos visto en estos días, fuera del campo de batalla, nos han mostrado a israelíes apostados en un alto que les permitía disfrutar de una buena panorámica de la Franja de Gaza. Asistían alborozados al impacto de los misiles de su ejército en Gaza. Festejaban la barbarie. Quizá alguno de sus gritos de alborozo y aplausos de celebración acompañaron el estallido del misil que voló la cabeza de ese niño o sepultó la vida  de 18 personas. 

Al otro lado, en la ocupada Hebrón, paradigma de la terrible ocupación israelí de Palestina, decenas de ciudadanos se subían a una colina para tratar de asistir en la distancia al bombardeo inmisericorde que Hamás había anunciado sobre Tel-Aviv  (pura propaganda). En la televisión de Hamás se llegó a colocar un reloj de cuenta atrás. Con tristeza vi quien celebraba aquello como si esa fuera la cuenta atrás para la celebración de Año Nuevo. El reloj no señalaba el tiempo para el bombardeo de Tel-Aviv. Descontaba la distancia entre ocupantes y ocupados, agresores y agredidos. Los igualaba en fanatismo. Puro veneno

Carlos Pérez Cruz

jueves, 10 de julio de 2014

Cobertura inmoral*


Escribo ya no sorprendido, sí indignado, por la desafortunada portada de su medio en la edición del día 10 de julio de 2014, en concreto por el titular (acompañado de fotografía) en el que se puede leer “Israel y Hamás intercambian cohetes en plena escalada militar”. Resulta cuando menos asombroso que, dado que el propio cronista desde Gaza, Juan Gómez, certifica “al menos 40 muertos palestinos, entre los que hay numerosos niños”, el titular se refiera a un teórico intercambio de “cohetes”. El titular es profundamente desafortunado porque a) Israel no ataca Gaza precisamente con “cohetes”; b) Los palestinos muertos, la mayoría civiles (incluidos niños), se cuentan por decenas y por cientos los heridos; c) No hay constancia de heridos ni muertos israelíes (y espero que siga siendo así) hasta el momento de la publicación de esta información; d) No puede haber “escalada militar”, salvo que sea unilateral, dado que Palestina carece de ejército, mientras Israel es una de las mayores potencias militares del mundo. 


El enfoque informativo del medio sobre lo que está aconteciendo en Israel y Palestina resulta doloroso, sobre todo cuando al pasar página uno certifica que lo más relevante para ‘El País’ es el alcance de los cohetes lanzados desde Gaza (“Hamás amplía el alcance de sus cohetes hasta el norte de Israel”) y no el bombardeo indiscriminado sobre la población de la Franja, la muerte de decenas de civiles, entre ellos varios menores, en un espacio de tierra minúsculo que, conviene recordar, está muy densamente poblado. Hablamos de más de un millón y medio de personas atrapadas en 360 kilómetros cuadrados que no tienen escapatoria (ni refugios antiaéreos a los que acudir), dado que la Franja está aislada por tierra y controlada por mar por los buques de guerra israelíes. El desequilibrio de fuerzas y las consecuencias de lo que su medio considera un “intercambio” son tan abrumadoramente dispares que el tratamiento me parece no sólo poco ético periodísticamente, también inmoral.

Carlos Pérez Cruz

*Enviado al defensor del lector del diario 'El País' y la sección 'Cartas al director' el día 10 de julio de 2014.

jueves, 22 de mayo de 2014

A vueltas con el BDS

Al participar en Twitter en la campaña promovida por la Rescop (Red Solidaria contra la Ocupación de Palestina) para pedir a Diego ‘El Cigala’ que cancele su actuación el próximo 26 de mayo en el Festival de Músicas del Mediterráneo de Ashdod (Israel), he recibido una respuesta en esa misma red de un músico al que tengo aprecio personal y respeto profesional. Ese encuentro en Twitter ha derivado posteriormente en un intercambio de correos electrónicos (todavía en marcha a la hora de escribir estas palabras). Los siguientes párrafos resumen algunas cuestiones derivadas de nuestra conversación.

 
¿Por qué boicotear a Israel y no a otros países?

Se acoge este músico a las criminales políticas migratorias de España en Ceuta y Melilla y a una paliza mortal propinada en Catalunya por los Mossos d’Esquadra como ejemplos de hechos por los que según él, siguiendo los razonamientos del BDS, también España y Catalunya deberían ser boicoteados. Ambos son, sin duda, hechos deleznables pero, contraponerlos a políticas coloniales y de apartheid, nos sitúa en un callejón sin salida. Aunque abundan los McDonald’s, no existen en España ni en Catalunya “territorios ocupados” bajo régimen militar (salvo para colonos judíos, para los que rigen leyes civiles), ni los niños que van al colegio tienen que superar registros ni cacheos de las fuerzas ocupantes. La situación que se vive en Palestina (y en Israel con los ciudadanos árabes) es un auténtico apartheid basado en políticas de discriminación, denunciadas por numerosos organismos humanitarios internacionales.


Sí, en todos los países del mundo se violan derechos humanos (incluidos España y Catalunya), pero no en todos los ciudadanos disponen de las mismas opciones para afrontar/denunciar/resolver esas violaciones. ¿Tiene un ciudadano de Guinea Ecuatorial las mismas opciones que uno de España? No. Y no creo (más bien, certifico) que un palestino tenga las mismas opciones que un español o un catalán. Eso sí, si un músico senegalés (pongamos por caso) hiciera pública su renuncia a tocar en España por los crímenes de Ceuta, obtendría mi total apoyo. Toda denuncia pública que ponga sobre la mesa un problema tan grave es bienvenida.

Me interroga mi interlocutor sobre si en la España franquista los artistas extranjeros deberían haber promovido un boicot. Se me ocurre responderle con una pregunta: ¿Actuarías en un festival organizado por el Estado (ya sea franquista, ya sea sionista) o en instituciones amparadas por él? Si la actuación es fuera de los circuitos estatales, en circuitos alternativos que combatan la injusticia, yo no tengo nada que decir.


Me dice igualmente que él acudió a tocar a Estados Unidos cuando Bush Jr. declaró la guerra a Iraq y que, aunque recibió críticas furibundas por ello, encontró allí “rincones de libertad y resistencia, gente maravillosa”. Fantástico, nadie lo duda. También hay gente maravillosa en Israel, qué duda cabe. Pero, por muy execrables que sean las políticas imperialistas de Estados Unidos (y válgame el señor que muchos las denunciamos en todo el mundo), la dimensión del país hace inviable una herramienta como el BDS para cambiar las políticas de USA. Y es que el BDS es eso, una herramienta. Y las herramientas se aplican en situaciones que puedan ser efectivas. Israel es un país muy pequeño y la herramienta, promovida desde la propia sociedad civil palestina, no sólo es pacífica sino además factible en términos prácticos. Una forma no violenta, que cuenta también con algunos apoyos en el interior de Israel, para tratar de acabar de una puñetera vez con un drama que dura ya, cuando menos, 66 años.

“Yo toco para la gente”

A preguntas del diario ‘El País’, Diego ‘El Cigala’ afirma que se siente “del pueblo” y que su público “no tiene la culpa de lo que haga el estado”. En esa misma línea, mi interlocutor me dice que él toca “para la gente, no para la policía o el gobierno que mata”. El problema es que las políticas de Estado no las sostiene el espíritu santo, sino los ciudadanos (aunque no todos las apoyen). Elegimos a nuestros representantes y somos nosotros los que denunciamos (o, por el contrario, amparamos) las decisiones de nuestros gobernantes (la efectividad de nuestra presión, ya es otro cantar). En el caso de Israel, con en torno a 8 millones de habitantes, son testimoniales las voces críticas y es prácticamente imposible encontrar a un solo ciudadano que no tenga o no haya tenido un mínimo de responsabilidad en las políticas de su país. La sola obligatoriedad de realizar el servicio militar (hombres y mujeres, salvo los palestinos con pasaporte israelí), hace que la mayoría haya puesto en práctica las políticas represivas de su gobierno. Los “refusenik” no sólo son una minoría absolutamente insignificante, sino que pagan un alto precio por ello (entre otros, acceso a determinados puestos de trabajo, vivienda, etcétera).


Añade ‘El Cigala’ que “hay que unir a los pueblos”. Habría que explicarle que hay algo que lo impide físicamente (un muro) y unas políticas (de apartheid) que penalizan esa posibilidad. Al tocar en ese festival, el músico legitima políticas, lo contrario de lo que dice proponer. Porque, ¿cómo piensa ‘El Cigala’ “unir a los pueblos” si sólo va a tocar en Israel? ¡Ah! Que dice en ‘El País’ que se ofrece a cantar en Palestina. Que lo haga. Entonces el BDS habrá cumplido el objetivo de que no actúe en Israel, pero en este caso ya no será por decisión del propio cantaor.

Carlos Pérez Cruz

domingo, 20 de abril de 2014

Todos los caminos están cerrados (Capítulo 15) Entrevista a Luz Gómez ("BDS por Palestina")

Contenidos del decimoquinto programa de Todos los caminos están cerrados:

Luz Gómez

Al margen del cinismo político, la sociedad se moviliza. La tragedia palestina sigue su curso ante la indiferencia cómplice de los Estados; la ocupación israelí avanza al igual que lo hace el muro en Cisjordania; Gaza continúa bloqueada y bajo asedio; los refugiados siguen siéndolo desde hace 66 años mientras a diario se suman más palestinos a esa condición; Israel practica políticas de apartheid en Territorios Ocupados y discrimina a los palestinos que viven dentro de su Estado… A punto de morir las enésimas conversaciones auspiciadas por la administración estadounidense (o de renovarse, otra forma de morir), la sociedad civil articula su respuesta a través del movimiento BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones). Luz Gómez, profesora titular de Estudios Árabes e Islámicos en la Universidad Autónoma de Madrid (Premio Nacional de Traducción 2012), coordina la publicación de BDS por Palestina [Ediciones del Oriente y del Mediterráneo], libro que recopila diversos artículos, documentos y entrevistas que explican los fundamentos y motivaciones de esta acción no violenta contra las políticas de Israel.


domingo, 23 de marzo de 2014

Todos los caminos están cerrados (Capítulo 14) Entrevista a Marc Almodóvar

Contenidos del decimocuarto programa de Todos los caminos están cerrados:

Marc Almodóvar (Foto: Carlos Pérez Cruz)

Entrevista con el periodista y documentalista Marc Almodóvar con motivo de la presentación de Egipto tras la barricada. Revolución y contrarrevolución más allá de Tahrir (Virus editorial). Almodóvar ha trabajado como corresponsal en Egipto de 'El Punt-Avui', y es colaborador de medios como 'Directa' y 'Diagonal'. Desde finales de 2008 y hasta el verano de 2013 estuvo viviendo en Alejandría, siguiendo los movimientos políticos y sociales de protesta. Desde 2009 coordina el blog egiptebarricada.blogspot.com. Ha dirigido los documentales Mujeres que valen por cien hombres (sobre el papel de las mujeres en las movilizaciones obreras de Egipto) y Erhal-Vete. Diario de la plaza Tahrir (crónica de los 18 días de lucha que acabaron con la caída de Hosni Mubarak).