miércoles, 6 de abril de 2016

Machsom Watch, el quintacolumnismo de la izquierda israelí

Colonias israelíes en Cisjordania, durante una reciente visita organizada por Machsom Watch

Era prácticamente el final de la visita, una aproximación de horas a algunos puntos de la ocupación israelí de Palestina, y su pregunta vino a ser una precisa y concisa traducción de aquello que se nos había explicado durante la jornada. Cuando la formuló, no entendí nada. O lo entendí todo. Lo poco que queda de la izquierda israelí, de los movimientos que dicen oponerse a la ocupación, no vive precisamente su momento más luminoso. Sometidos a la caza de brujas del gobierno de Netanyahu, estos "traidores" a Israel, críticos y opuestos a la ocupación, parecen jugar en realidad un quintacolumnismo legitimador de la misma. O si no tanto, sí un rol que favorece el statu quo, la política de hechos consumados que, desde hace décadas, supone la conquista a diario de otro palmo de tierra palestina para el sueño sionista del Gran Israel. Un papel que, en cierto modo, también juegan, a pesar del fin que las mueve, las voluntariosas (y subvencionadas) oenegés de apoyo al pueblo palestino.

Conviene valorar en su justa medida el mérito y la valentía de organizaciones como 'Breaking the Silence' y 'B'Tselem', cuya recopilación de testimonios y descripción de atrocidades del ejército israelí en terreno palestino resultan de un valor incalculable, material para la denuncia y, sobre todo, visto el resultado práctico de sus acciones, para el archivo de la futura revisión por parte de los historiadores de una época negra para los derechos humanos en esta región del mundo. Sometidos a la amenaza gubernamental, al desprecio de una parte mayoritaria de la sociedad israelí, viven en un territorio éticamente hostil. Fe de ello da la reciente encuesta que mostraba que un 57% de los israelíes rechaza el arresto de Elor Azaryah, miembro del cuerpo médico del ejército israelí que, irónicamente, hace unos días aplicó eutanasia, disparó y ejecutó a sangre fría, de un tiro en la cabeza, a un palestino que yacía malherido en el suelo en Hebrón, después de que éste supuestamente hubiera intentado atacar a un soldado con un cuchillo. Un 42% consideró la ejecución una conducta "responsable". El explícito video del asesinato lo distribuyó 'B'tselem' a partir de la grabación que les facilitó un palestino de Hebrón, cuya vida ha sido amenazada por los agresivos colonos judíos que ocupan el corazón de esta ciudad palestina.


Tanto periodistas como activistas tendemos a acudir al testimonio de los miembros de estas organizaciones, cuyos nombres se repiten una y otra vez en crónicas y entrevistas. Son cuatro gatos y, lamentablemente, no representan ni de lejos a la mayoría social de Israel. Son marginales, pero su opinión prevalece. Hay una tendencia a confiar a este israelí del "campo de la paz" (¿?) el testimonio sobre la vida de los palestinos. Si alguien conoce de verdad la vida de un palestino es, claro, un palestino. Parece excitarnos más el judío israelí "converso" que el palestino puteado. Y con esa luz sobre los "conversos", iluminamos tanto nuestra ansiedad por un cambio de rumbo de Israel como proporcionamos un retrato democrático del país alejado de la unanimidad casi norcoreana sobre la que se asienta la consolidación de una ocupación ilegal, racista y violenta.

Palestinos esperan su turno en el checkpoint de Qalandia, el domingo 3 de abril de 2016

Otra de esas organizaciones que admiramos es 'Machsom Watch', colectivo de mujeres israelíes que, groso modo, dedica parte de su tiempo a vigilar el comportamiento de los soldados israelíes en algunos de los cientos de checkpoints con los que Israel eterniza o impide la circulación de los palestinos dentro de su propio territorio. En un reciente tour para periodistas y diplomáticos, Daniela, miembro de esta organización no jerárquica, señaló que "nos preocupamos por los soldados tanto como lo hacemos por los palestinos. Son nuestros hijos y nietos". Una declaración de intenciones que choca con su posterior observación de que la mayoría de israelíes desconoce lo que esos hijos y nietos hacen en su nombre, de que los pocos israelíes que les acompañan en sus tours se asombran. Resulta difícil de creer en un país de tan sólo ocho millones de habitantes de los que, aparte del 20% de palestinos del 48 (aquellos que residen dentro de las fronteras del Estado de Israel) y de los ultraortodoxos, que empiezan paulatinamente a acceder al ejército, todos los judíos, hombres y mujeres, realizan el servicio militar. Además, claro, de que existe internet. Como señaló en una entrevista el periodista Enric González, "los israelíes no quieren saber, y no querer saber propicia cosas horribles". La sola mención a la posibilidad de acogerse a una insumisión militar inquietó a Daniela: "¡Irían a la cárcel!". Van, de hecho van, se llaman refusenik. Pero también Rosa Parks se sentó un día en un autobús y cambió el rumbo de los acontecimientos. Los cambios no llegan echando suavizante a la humillación, sino atacándola de raíz.

Palestinos esperan el permiso de militares israelíes para acceder a sus terrenos agrícolas, el pasado 29 de marzo de 2016

La visita a Cisjordania organizada por las 'Machsom Watch' incluyó tres encuentros personales, el paso por un checkpoint, la visita a una aldea palestina afectada por una colonia próxima y la experiencia de visitar un paso militar para agricultores palestinos (éste se abría tres veces al día, una vez por semana; los hay incluso de una vez al año...) cuyas tierras ha dejado el muro en el lado usurpado por Israel. Muro que, declarado ilegal por la Corte Internacional de Justicia en 2004, está construido en un 80% en terreno cisjordano, obviando la Línea Verde que, desde el final de la Guerra de los Seis Días de 1967, establece las fronteras de Israel reconocidas por la comunidad internacional. Un muro que se construye con fines teóricamente de seguridad a partir de los atentados suicidas de la Segunda Intifada y que, en realidad, es una serpiente de cemento que va encerrando a los palestinos en pequeños enclaves cada día más desconectados entre sí, amén de que va sumando terrenos a las colonias judías. Que, como señaló Daniela, todavía quede casi un 40% de muro por construir no parece argumento para los convencidos de que el muro evita atentados palestinos en Israel. Por lo visto, los terroristas ignoran que exista ese hueco abierto todavía hoy o son demasiado vagos para desplazarse hasta él.


El tour, de apenas unas horas, resultó tan confuso en sus explicaciones que la propia intención fundacional de 'Machsom Watch' de solicitar el final de la ocupación quedaba en entredicho por la asunción de la existencia de colonias "legales"..., de acuerdo, según Daniela, con la legislación israelí. "Sólo los outposts son ilegales", dijo en referencia a los asentamientos embrionarios dentro de Cisjordania, aquellos que comienzan con el aparcamiento de una caravana y, ¡curioso concepto de ilegalidad!, con el suministro de agua, luz y defensa a los colonos por parte de las tropas israelíes en suelo cisjordano. Así Daniela hablaba de "lado israelí" en nuestra visita a un segundo paso de agricultores, éste entre el pueblo palestino de Masha y la colonia de Etz Efravim. Si es israelí, ¿cómo es posible que las tierras de los agricultores palestinos estén allí?

Colonia israelí en el interior de Cisjordania. La flecha señala las casetas provisionales con las que se amplía el asentamiento.

Con tanta confusión terminológica y conceptual no es difícil de entender la pregunta que hizo uno de esas escasos ciudadanos israelíes que se suman a los tours de 'Machson Watch', en este caso una mujer joven en avanzado estado de embarazo que, después de escuchar el testimonio de un beduino residente en una paupérrima aldea próxima al asentamiento de Alfei Menashe, acertó a preguntarle: "¿Cuál es el grado de solidaridad entre la gente de la colonia y el pueblo beduino?". Se refería a la solidaridad mutua entre ambas comunidades ante el derribo de viviendas por parte del ejército, del que palestinos y beduinos son expertos sufridores y los colonos tan ajenos como esta mujer a la realidad. El muro que "defiende" Alfei Menashe, perfectamente visible desde el terreno de nuestro anfitrión beduino, no parecía decirle nada. Fue el colofón a una visita llena de buenas intenciones y preludiada por una sorprendente advertencia de Daniela: de política no se habla. Tan buenas son sus intenciones que convierten la ocupación de Palestina en un problema de modales y trato al ocupado. Se habla de los síntomas de la enfermedad, no de los porqués del enfermo. Se aplican paliativos mientras se ignora el origen de la infección. No querer saber propicia cosas horribles, decía Enric González. Tantas como pretender saber pero no querer entender.

Carlos Pérez Cruz

jueves, 29 de octubre de 2015

Sergio Yahni: "Israel ha creado la omnipresencia de la muerte como elemento de control social"


Sergio Yahni

Entrevista con Sergio Yahni, director del Alternative Information Center (AIC), con sedes en Jerusalén Oeste y la localidad palestina de Beit Sahour, promotora de "la justicia, la igualdad y la paz para palestinos e israelíes". Yahni, con un importante historial de disidencia y lucha contra las políticas del Estado de Israel, analiza en esta entrevista cuestiones como el tratamiento mediático de la información sobre Israel y Palestina, la situación sobre el terreno y los elementos de lucha contra el régimen israelí, entre otros asuntos.



Titulares de la conversación:

  • La mayor parte de información sobre Israel es propaganda en la que se resalta el papel víctima de los israelíes.
  • Muchas veces se transforma a los israelíes de agresores en víctimas.
  • El Estado de Israel es hoy mucho más violento por su derrumbe ideológico. Hoy no hay espacio para la disidencia, porque las estructuras ideológicas del Estado se están derrumbando y no tienen alternativa.
  • La sociedad palestina está totalmente encarcelada, encerrada, empobrecida, destruida, y se ha impuesto una política de control social que yo llamo la tanatopolítica: hacer sentir a los palestinos en todo momento del día que se encuentran a dos minutos de la muerte.
  • A día de hoy cualquier civil o soldado israelí puede matar a cualquier palestino y el palestino va a ser visto como un terrorista.
  • Para los palestinos la ocupación, la muerte y la opresión son una realidad cotidiana.
  • El juego fue construido de tal manera que no importa cuáles son las cartas, el palestino pierde; un juego que rompe el BDS porque la sociedad civil se conciencia y empieza a demandar cuentas a Israel.
  • A Netanyahu o Henri Lévy, transformar el conflicto de uno político a uno religioso les sirve para decir que no es la ocupación, que se trata de una guerra del islam contra la civilización.
  • En Jerusalén la arqueología se transforma en un instrumento de justificación e implementación de la limpieza étnica.
  • En la distribución de bienes del Estado y redistribución de impuestos hay una total segregación de los palestinos ciudadanos de Israel. Ahí está el apartheid.
  • El Estado ve en el palestino ciudadano de Israel un enemigo permanente, no un ciudadano.
  • Las voces críticas dentro del Estado se han transformado en un peligro para el Estado, que está haciendo esfuerzos para suprimirlas.
  • Un Estado o dos Estados son imposibles mientras el régimen israelí siga en pie. Es necesaria la transformación de un régimen sionista a un régimen democrático.
  • En vez de coexistencia, nosotros hablamos de co-resistencia, porque los palestinos están en lucha contra la ocupación, contra el apartheid; los israelíes contra el régimen en sí.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Aylan y Palestina

Discutimos hasta bien entrada la madrugada, de pie, en el hall de mi apartamento. Empezó la discusión en la cena, siguió de camino a casa y se zanjó sin acuerdo por puro cansancio. El mío. Ahora esa discusión, tan vieja como el periodismo, ocupa (una vez más) artículos y conversaciones tanto en medios como en redes, como si fuera posible lograr un consenso sobre cuándo se debe publicar o no una fotografía.

Soy amante de la palabra. Limitada, imperfecta –especialmente si se trata de expresar sentimientos-, su impresión sobre el papel permite ordenar razones, sucesos y proporcionar contexto. Bien usada, ayuda a comprender y reflexionar. En tiempos de adelgazamiento anémico del periodismo, la palabra ha sido secuestrada por la cifra y el porcentaje; el conocimiento, por la opinión. La opinión requiere fundamentos, algo de lo que carecemos todos sobre casi cualquier asunto; las cifras, contexto; el contexto, tiempo.

Una fotografía, al igual que una viñeta, se ventila de un vistazo. Una buena fotografía puede decir mucho, pero no siempre se basta por sí misma y, al igual que el apunte certero de una viñeta, depende del reconocimiento de su contexto. El de la fotografía del cuerpo de Aylan, el niño sirio hallado muerto en la orilla de una playa turca, empezó a escribirse antes de su nacimiento, cuando estalló la guerra en Siria hace más de cuatro años. Previamente incluso, si queremos saber por qué se llegó a ella. Lo que muestra la fotografía es la guerra, porque sus consecuencias no se limitan a lo que acontece en el terreno que la padece. Pero hubo antes muchas otras fotografías, muchos otros cuerpos a merced del mar, muchos niños bajo los escombros del bombardeo.

Nos sacude el ánimo la foto del niño muerto, como si no supiéramos a estas alturas que las guerras no excluyen ancianos, mujeres y niños, la tríada de rescatados en aquellos naufragios que veíamos de pequeños en el cine. Nos da un vuelco el corazón, como si el problema de la guerra fuera la inocencia de los tres años del niño y no los inocentes que mueren a diario, tengan la edad que tengan. Nos alarmamos ahora, como si los cientos de miles de muertos, mutilados y los millones de refugiados y desplazados que ya había dejado Siria en estos años fueran anécdota en comparación con el niño ahogado.

Se discute sobre la fotografía y la pertinencia de su publicación, como ella y yo hicimos sobre la imagen de otro niño hasta bien entrada la madrugada. Defendía yo, con la misma vehemencia que ella lo contrario, que no todo ha de mostrarse, que la imagen de un niño palestino con el cráneo reventado, la cabeza abierta, el espacio cóncavo vacío, no aportaba información esencial para entender la masacre que Israel estaba llevando a cabo en Gaza en el verano de 2014. ¿La aportaba?

Creo necesaria la reflexión ética y razonable la valoración de si una imagen se debe publicar o no; sigo creyendo que no todo es publicable –por razones que van del pudor y el respeto a la humillación gratuita-, también que es improbable que lleguemos a una máxima absoluta al respecto pero, ¿habría detenido aquel niño palestino con el cráneo hecho pedazos el curso de la masacre? ¿Habría impulsado una reacción política y social europea? Nadie la publicó, como tampoco creo que se hubiera publicado una del niño Aylan con la cabeza reventada o, si me apuran, boca arriba, ¿verdad? Pero con los palestinos el dilema periodístico no es fotográfico; es de enfoque de los textos. Y el político…

Ni la cobertura del asesinato de los niños de la playa de Gaza -que tan significativamente cometió Israel delante de numerosos corresponsales internacionales- detuvo el asedio del verano pasado, ni las muy simbólicas y recientes fotografías y vídeo de la persecución y disputa con su familia de un soldado ocupante israelí para detener a un niño palestino, brazo en cabestrillo, han despertado reacción alguna ni afectado al curso de la incesante ocupación israelí de Palestina. Claro que ninguna de ellas ha ocupado portadas de forma unánime  -con el martilleo para las conciencias que ello supone-, y en algún caso se ha llegado a la perversión pragmático-ideológica (y a la indecencia) de armar al niño y a la familia frente al soldado.

Discutimos mucho sobre las imágenes, pero nuestro mayor problema no está tanto en ellas como en los (con)textos periodísticos, simplificados, manipulados y cocinados con demasiada costumbre. Las imágenes discutibles pueden omitirse, también publicarse con advertencia del riesgo de que hieran la sensibilidad de quien las visualice. Con las palabras, la omisión es un peligro. Remite a la censura tanto como su manipulación. Las imágenes pueden herir la sensibilidad; las palabras, a la verdad.

Carlos Pérez Cruz

lunes, 8 de junio de 2015

Congreso FIFA: entresijos, fundamentos (y consecuencias) de una tarjeta amarilla a Israel


Gonzalo Boye y Xavier Abu Eid (ambos de pie) durante el Congreso FIFA.
Jibril Rajoub, presidente de la Federación Palestina, sentado en el centro.

Entrevista con Gonzalo Boye Tuset, abogado, y con Xavier Abu Eid, polítólogo, ambos asesores de la Federación Palestina de Fútbol durante el reciente Congreso de la FIFA en Zúrich en el que estaba prevista la votación de una propuesta de sanción a la Federación Israelí por violación de los Estatutos FIFA. Entre los razonamientos para la sanción, cuestiones relativas al racismo, la movilidad sobre el terreno de los jugadores palestinos y la presencia de equipos israelíes en colonias ilegales en suelo palestino, entre otras cuestiones. Dicha propuesta fue enmendada por la propia Federación Palestina y aprobada con un apoyo del 90% del Congreso.

¿Por qué se modificó la propuesta inicial de sanción? ¿Cuáles fueron las enmiendas? ¿Qué implica para el fútbol israelí la aprobación de las mismas? ¿Qué plazos hay para su aplicación? Son algunas de las preguntas a las que responden Gonzalo y Xavier, así como a cuestiones sobre la reacción de la sociedad palestina a lo vivido en Zúrich, las críticas del BDS, la posición oficial de la Autoridad Nacional Palestina ante el mismo, la situación de la unidad de las diversas facciones palestinas, etcétera.




miércoles, 27 de mayo de 2015

¿Debería sancionar la FIFA a Israel?

Una palestina solicita la exclusión de los clubes de colonias israelíes durante una visita de Blatter a Ramallah (Foto: PFA)

Cualquiera que haya pisado los Territorios Ocupados de Palestina sabe que la distancia más corta jamás es una línea recta, que diez minutos de camino no son 600 segundos sino, ¿quién sabe?, probablemente 3.600 o 7.200, siempre y cuando el camino no lo interrumpa un checkpoint militar móvil que, sumado a los fijos y al ya de por sí farragoso trazado de carreteras que sortea colonias y el curso del muro israelí –por cierto, ambos ilegales-, hacen de la movilidad palestina un acto de heroica resistencia. 

El fútbol es pasión en Palestina. En cuanto a uno le descubren español, la pregunta inmediata versa sobre la filiación culé o merengue del interpelado. El fútbol es pasión en Israel, y así, cuando Messi empezó a bailar entre las piernas de los defensores del Bayern de Múnich, mi Twitter se llenó de entusiastas culés israelíes… y palestinos. El fútbol es una pasión compartida; la condición de palestino o israelí -incluidos, entre ellos, los israelíes palestinos, claro- no incide en la de forofo. Sin embargo, aunque en su dimensión pasional el fútbol diluye fronteras, en su práctica la división es radical. Ambos países tienen competiciones de fútbol y disponen de sus correspondientes federaciones integradas en la FIFA, pero la competición palestina depende completamente de la voluntad israelí, e Israel no está muy por la labor. 

La bantustanización de Palestina, el aislamiento entre las diferentes localidades de Cisjordania por la presencia de un ejército de ocupación, el trazado del muro y el crecimiento de las colonias, impide el desarrollo económico de Palestina. La dificultad de transportar con regularidad mercancías entre pueblos y ciudades o los obstáculos para la libre circulación de personas son algunos de los motivos. Obviamente, las dificultades para la organización de competiciones deportivas va en consonancia. Ni qué decir tiene que el inhumano bloqueo que Israel mantiene sobre Gaza (cuya guinda es cosa del Egipto de Sisi) hace imposible el desarrollo de una competición nacional, dado que Israel es quien concede (deniega, más bien) los permisos para poder entrar o salir de la Franja, por lo que tanto Gaza como Cisjordania tienen sus propios campeonatos. 

Si nos ceñimos a Cisjordania, es imposible competir con normalidad. La ocupación convierte en orientativo cualquier señalamiento horario de un partido. ¿Cómo saber de antemano cuánto tiempo puede llevar el trayecto hasta el campo del rival si la duración depende de la veleidosa voluntad del ocupante israelí? “Nosotros jugamos a veces los sábados. Ese día es sagrado para los judíos. Para proteger a los colonos de Hebrón, nos cierran a veces las carreteras y no hay manera de salir de la ciudad. Si damos la vuelta por otro checkpoint quizá pasemos, pero nos lleva a dar rodeos de horas para ir a otro estadio. Llega un momento en el que se te quitan las ganas de jugar”, le comentaba Abdellatif Bahdari, jugador de un club de Hebrón, a la periodista Carmen Rengel que, en un artículo para ‘El Confidencial’, recogía también cómo el retraso de cinco horas por los controles de Israel en territorio palestino había obligado a la suspensión en octubre de 2012 de un partido de fútbol entre Emiratos Árabes y Palestina en Belén con presencia de mandatarios de la FIFA. 

A la FIFA se dirige la Federación Palestina de fútbol. Los días 28 y 29 de mayo celebrará su congreso en Zúrich y en él se discutirá la solicitud de sanción sobre su homóloga israelí, que de aplicarse conllevaría, probablemente, la imposibilidad de que la selección nacional y los clubes israelíes participaran en competiciones internacionales durante un año. Aunque la Federación Palestina ha subrayado en el documento que ha dirigido a todas las federaciones miembro de la FIFA la motivación estrictamente deportiva de su petición, desde el lado israelí no han faltado las reacciones políticas, como la de su embajador en Colombia, Marco Sermoneta, que en Twitter habló de “provocación” y acusó a Palestina de “violar toda norma escrita y no escrita de la FIFA”. 

Jibril Rajub, presidente de la Federación Palestina de Fútbol, delante del muro israelí (Foto: PFA)

Si nos atenemos a los propios estatutos de la FIFA, la Federación Israelí podría ser sancionada por violar de forma obvia al menos dos de los puntos de sus estatutos (artículos 83 y 84), pero también en virtud de representante deportivo de un país que interfiere en la actividad de otra federación miembro, en este caso la de Palestina. A este respecto, la Federación Palestina apunta que la Israelí podría ser sancionada en base al artículo 13.3 de los estatutos de la FIFA, el que señala que “la violación del apdo. 1, letra i) del presente artículo también puede entrañar sanciones incluso si la injerencia de un tercero no puede imputarse a la asociación miembro en cuestión”; letra i) del artículo 13 que dice que “los miembros se obligan a administrar sus asuntos de forma independiente y asegurarse de que no se produzca ninguna injerencia por parte de terceros en sus asuntos internos”. En el documento, la Federación Palestina se pregunta: “¿Qué otros mecanismos puede utilizar la Federación Palestina de Fútbol para imponer un cambio en las prácticas de las autoridades políticas israelíes si no es con la amenaza de una suspensión como esta a la Federación Israelí? A propósito, es el mismo método que la FIFA utiliza para forzar a un gobierno a respetar la autonomía de una federación: la amenaza de un coste político frente a la opinión pública”, apuntan en el documento. 

Si dejamos de lado por un momento los estatutos de la FIFA y trasladamos como ciudadanos la reflexión al terreno de los derechos humanos, es lógico interrogarse sobre las consecuencias que una sanción así podría conllevar. Por supuesto, que Israel no participe en competiciones futbolísticas internacionales en nada alivia la situación palestina, ni siquiera la de sus propios equipos de fútbol. Pero, ¿no forzaría necesariamente un proceso de cambio y/o reflexión de las políticas de Israel respecto a los palestinos? Sólo con recordar las alarmas políticas que se encendieron en España hace unas semanas con la amenaza de huelga de la Liga podemos intuir el impacto que tendría una sanción así en Israel. 

Al igual que el Comité Olímpico Internacional excluyó a Sudáfrica de su participación en competiciones internacionales mientras mantuvo su régimen de apartheid, ¿no cabría aplicar una sanción similar mientras Israel mantenga la ocupación de territorios palestinos y políticas sobre ellos similares a las del apartheid sudafricano? Como señala Jacobo Rivero en un artículo publicado en ‘El País’, “hay que interpelar desde la sociedad civil a los organismos deportivos para que alienten decisiones que, como en Sudáfrica, fuercen a gobiernos antidemocráticos a procesos de cambio”. 

Es frecuente escuchar que “no hay que politizar el deporte”, frase que, sin embargo, suelen pronunciar personalidades que o bien no se ven afectadas directamente por la represión política y/o las violaciones de derechos humanos denunciadas o bien trabajan en el país objeto de la denuncia, como es el caso de Jordi Cruyff, director deportivo del Maccabi de Tel Aviv. Esa declaración no deja de ser una contradicción en los términos, dado que toda competición deportiva es intrínsecamente política. ¿Qué son las selecciones nacionales sino representantes deportivos de naciones políticas? ¿Qué son las grandes competiciones deportivas sino enormes escaparates que utilizan los países organizadores para mostrar lo que desean al mundo? Lo exclusivamente deportivo queda muchas veces en un segundo plano. Pero, aunque la esterilización del deporte pudiera ser incluso deseable, tampoco se puede obviar la fuerza transformadora que tiene, siempre que ésta busque fines éticos y humanitarios superiores a los de la mera práctica competitiva. 

Aunque la Federación Israelí pretendiera escudarse en las políticas del gobierno de su país, e incluso en un teórica impotencia para incidir sobre ellas –lo que, como hemos visto, no le exime de las sanciones según el punto 13.3 de los estatutos FIFA-, en el caso de la denuncia palestina hay dos puntos de esos estatutos que la Federación Israelí viola flagrantemente: el 83 (que dice que “los miembros y sus clubes no pueden jugar en el territorio de otro miembro sin la aprobación de este último”) y el 84 (que subraya que esos equipos “solo pueden (…) participar en competiciones en el territorio de ese miembro en circunstancias excepcionales. En cada caso, ambos miembros, la confederación o las confederaciones correspondientes y la FIFA deben dar la autorización”). Ninguno de los dos puntos se cumple en el caso de los hasta cinco clubes de fútbol miembros de la Federación Israelí que participan en competiciones organizadas por ésta y que, sin embargo, tienen su sede en colonias israelíes en territorio palestino ocupado

Según el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, “el traslado, directa o indirectamente, por la potencia ocupante de parte de su población civil al territorio que ocupa” se considera crimen de guerra. Cinco clubes de fútbol que participan en diferentes competiciones organizadas por la Federación Israelí forman parte de esas colonias que constituyen un crimen de guerra. Que la Federación Israelí los ampare en sus competiciones, además de una violación de los estatutos de la FIFA, ¿no es en sí una acción política? Que la FIFA dejara esa violación sin sanción, ¿no sería un posicionamiento político? 

Carlos Pérez Cruz

jueves, 14 de mayo de 2015

¿Qué pasó con el asesinato de Nadeem? (1 año de #oneforNadeem*)

Nadeem Nowarah (Cedida por la familia)

Desde que Nadeem Nowarah, palestino de 17 años, cayera abatido por un disparo procedente de posiciones israelíes en la localidad palestina de Betunia a las 13:45 horas del 15 de mayo de 2014, hasta la detención del principal sospechoso, transcurrieron seis meses. Un año después, el asesinato sigue sin castigo

Cada 15 de mayo los palestinos conmemoran la Nakba, la gran tragedia de 1948 que, tras la proclamación del Estado de Israel y la guerra árabe-israelí, llevó al exilio a más de 700.000 palestinos. Ese día, hace un año, Nadeem se acercó a los alrededores de la cárcel militar de Ofer, construida en terreno palestino ocupado, en la que aproximadamente un centenar de presos llevaba a cabo una huelga de hambre en denuncia por estar entre rejas sin acusación formal. Israel las denomina eufemísticamente “detenciones administrativas”, con las que mantienen en prisión durante tiempo indeterminado y de forma arbitraria a numerosos palestinos, incluidos menores de edad. Un grupo de personas, entre las que estaba Nadeem, se encontraba aquel día de mayo en las proximidades del penal en una manifestación de apoyo. Desarmado, sin mediar amenaza, ni suponer peligro alguno para la seguridad de los militares y policía de fronteras apostados en las proximidades, Nadeem cayó abatido de un disparo en el pecho. Una hora y trece minutos después, Mohammed Salameh, de 16 años, moría de un tiro por la espalda en el mismo lugar. Al igual que Nadeem, no portaba armas ni su presencia suponía peligro alguno. 

Nadeem en el suelo tras recibir el disparo (Cedida por la familia)

Las de Nadeem y Mohammed son dos de las 2314 muertes palestinas en el año 2014, año en que, según un informe de la ONU, Israel mató a más palestinos que nunca desde 1967, cuando inició la ocupación de Cisjordania y Gaza. Las de Nadeem y Mohammed son dos de las 16 muertes de menores palestinos en 2014 en Cisjordania y Jerusalén Este, incluida la de Mohammed Abu Khdeir, de 14 años, quemado vivo por colonos como venganza por el secuestro y asesinato de tres jóvenes colonos en Cisjordania. Las de Nadeem y Mohammed son dos de las cerca de 500 muertes violentas de menores palestinos en 2014, incluidos los fallecidos en Gaza durante la operación militar israelí del pasado verano. Las de Nadeem y Mohammed son dos de las aproximadamente 1900 víctimas mortales palestinas menores de edad documentadas desde el año 2000. Las de Nadeem y Mohammed son dos muertes grabadas en video



Las cámaras de seguridad del edificio junto al que recibieron los disparos, y la cámara de un colaborador de la CNN que cubría sobre el terreno las protestas, registraron la caída en seco de los dos adolescentes, el lugar desde el que se realizaron los disparos y el instante en el que se produce el que derriba a Nadeem. Las imágenes las hizo públicas la organización de derechos humanos DCI (Defense for Children International) el 19 de mayo. Las fuerzas israelíes negaron en todo momento la utilización de munición letal (declararon el uso de balas de goma) y el Ministro israelí de Defensa, Moshe Yaalon, afirmó que “era una situación en la que su vida corría riesgo, de forma que los policías actuaron de acuerdo a las circunstancias. ¿El vídeo que han hecho público? He visto muchos vídeos editados. No he visto el vídeo todavía pero estoy familiarizado con este método”. CNN mostró su toma el 22 de mayo. Recoge el momento y lugar desde el que se realiza el disparo que acaba con la vida de Nadeem. Su entierro tuvo lugar el día 16. Quince días después, se exhumó el cadáver para una autopsia que confirmó su muerte por una bala que lo atravesó. Hasta entonces, la única medida adoptada por Israel había sido la de apartar a un soldado del departamento de comunicación al que se veía disparando en la toma de CNN. Simplemente carecía de permiso para poder hacerlo. 

La bala que mató a Nadeem (Imagen de Youtube)

Israel recibió en septiembre la bala que la familia había encontrado incrustada dentro de la mochila de Nadeem, en la que llevaba libros y utensilios de la escuela y que cargaba en el momento de recibir el disparo. Los expertos forenses israelíes determinaron que, en efecto, se trataba de la bala que había matado a Nadeem. El 11 de noviembre se hizo pública la detención de un oficial de la policía de fronteras en relación con los sucesos del 15 de mayo, pero la censura militar impidió hacer público su nombre y otras circunstancias relacionadas con la detención. El cargo fue por homicidio imprudente y no por asesinato, lo que reduce notablemente la duración máxima de una posible condena. A mediados de diciembre se hizo público su nombre: Ben Dery, 21 años, de la localidad de Rishon Letzion, miembro de la Compañía 28 de la Policía de Fronteras, con sede en la base militar de Ofer. El 31 de diciembre, el Canal 10 israelí informaba de que el tribunal había decidido sacarlo del centro de detención y relajar su reclusión a un arresto domiciliario. En Facebook se abrió una página de apoyo a Dery que cuenta hoy con más de 27.000 seguidores y en la que, entre otros contenidos, se pueden ver fotografías del detenido recibiendo visitas en su domicilio y celebrando cumpleaños o fechas señaladas del calendario judío. 

Días antes de que se cumpla el primer aniversario de los asesinatos de Betunia, me pongo de nuevo en contacto con Siam y Rasha, padre y hermana de Nadeem. Nuestro contacto es, en esta ocasión, mediante intercambio de correos electrónicos y chat. Siam me informa de que el 28 de abril estaba prevista la presentación por parte del Fiscal del Distrito de los cargos criminales contra Dery; en caso de que se hubiera declarado inocente, en septiembre de 2015 estaba prevista una audiencia ante el tribunal para presentar tanto las pruebas como los testigos disponibles. Sin embargo, el proceso se ha retrasado. Dos horas antes de la cita del 28 de abril, el abogado de la familia, Firas Asali, recibió una llamada del fiscal en la que le informaba del aplazamiento a petición de la defensa, que alegó estar a la espera de recibir material clasificado de la investigación militar. Igualmente la defensa habría solicitado el levantamiento del arresto domiciliario, cuestión que fue denegada, siempre según informaciones del abogado de la familia.


La familia de Nadeem presentó a principios de noviembre las que considera “pruebas muy evidentes”, que incluyen fotos, videos, muestras de ADN y opiniones de los forenses, incluidos los informes de un comité médico formado por un estadounidense, un danés, dos israelíes y dos palestinos. Siam califica de “vil y repugnante que, a pesar de las evidencias y de la naturaleza criminal de los hechos cometidos por el oficial Ben Dery”, del que asegura tener “pruebas concretas” de su implicación en los hechos, “tan sólo se le haya aplicado un arresto domiciliario, en comparación con las medidas aplicadas a los palestinos acusados, que antes de recibir cualquier cargo son sentenciados con abusos y medidas de castigo extremas”. Estas medidas incluyen el inmediato derribo de la vivienda de su familia. 

Al igual que hiciera notar en nuestra anterior conversación, Siam siente “vergüenza” de la Autoridad Palestina por su “lenta reacción” y su “compleja e injustificable burocracia”. Igualmente denuncia que en una reciente reunión con los Servicios Secretos de Israel (Shabak), éstos le mostraron su “preocupación tanto por los vídeos que he realizado referidos a la muerte de mi hijo Nadeem así como a los que se refieren al boicot de productos israelíes”. Durante la entrevista, que según Siam duró más de tres horas, el agente que le entrevistó le amenazó veladamente: “¿Viste lo que le pasó a tu hijo cuando cruzó las líneas rojas?”; a lo que añadió: “Camina junto al muro y ruega a Alá por tu seguridad” (según Siam, un proverbio palestino que anima a mantenerse alejado de los problemas). Como resultado de la entrevista Siam, que reside en Ramala junto a su mujer y dos hijos (Rasha, de 19 años, y Dani, de 10), ha recibido la prohibición tanto de entrar en Jerusalén como de cruzar las fronteras del 48

Nadeem junto a su familia (Cedida por la familia)

“Mi esposa y mi hija han recibido tratamiento psicológico y todos en la familia hemos pasado noches enteras sin dormir, día tras día”, explica el padre de Nadeem, que además del dolor por la pérdida de un hijo, ha sufrido económicamente “grandes pérdidas, porque a mi mujer y a mí nos ha resultado muy difícil volver a trabajar tras su muerte”

Este 15 de mayo la familia celebrará un acto público en memoria de Nadeem y Mohammed, los dos “mártires” del día de la Nakba. Mientras, siguen buscando una justicia que suele resultar esquiva para los palestinos. De acuerdo con los informes de la organización israelí de derechos humano Yesh Din, desde septiembre de 2000 las fuerzas armadas israelíes sólo han condenado a seis soldados, cuando el número de civiles palestinos muertos es de más de 3100. La condena más severa fue de siete meses y medio de prisión

Carlos Pérez Cruz

* Horas después de la muerte de Nadeem, se utilizó en las redes sociales la etiqueta #oneforNadeem para solicitar a la Euroliga de baloncesto un minuto de silencio en su memoria durante la ‘Final Four’ de Milán que iba a disputarse ese mismo fin de semana. Nadeem solía frecuentar las canchas del club de baloncesto Syrryeh de Ramala, pero la organización de la máxima competición europea ignoró la petición.